La administración Bush desconoce si Sadam está vivo o muerto y todavía persisten algunos focos de resistencia desorganizada
La guerra acaba con la toma de Tikrit
Hubo resistencia en Tikrit, la ciudad natal de Sadam Huseín, pero tampoco aquí aparecieron los fieros defensores que los

Soldados estadounidenses ondean su bandera y la iraquí
El general Brooks dice ahora que unos 2.500 guerrilleros iraquíes estaban expuestos a más de 3.000 soldados norteamericanos, unos 300 blindados y las bombas, que no cesan de caer. Entrando a la vez desde el sur, el oeste y el norte, los marines se hicieron con el control del principal puente sobre el río Tigris, ocuparon un palacio de 6,5 kilómetros cuadrados (uno de los más grandes del país) y encontraron poca gente por la calle y ningún dirigente del régimen. La baraja de los más buscados sigue teniendo, pues, 53 cartas. Por el camino quedaban las armas abandonadas, más bien pocas, de la Guardia Republicana. El mando central no da por terminada la batalla y habla de combates «fieros pero muy localizados». Parece más bien cuestión de prudencia que el reflejo de la realidad. Si los habitantes de Tikrit estuvieron alguna vez dispuestos a hacer frente a los invasores, la aviación y las imágenes del resto del país han debido de desmoronar sus intenciones en un par de días. Ahora, según la cadena de televisión Al Yazira, algunos han huido en un viaje sin esperanzas hacia el norte, otros se han armado para defender a sus familias frente a los soldados o los saqueadores. La ciudad ya no tiene electricidad ni agua corriente. El portavoz de las fuerzas británicas en el Golfo, el coronel Al Lockwood, ha asegurado que Tikrit era hasta ahora la única bolsa de resistencia iraquí. «Hay muchas posibilidades de que, una vez caida Tikrit, termine la guerra», afirmó. Entre tanto, en Bagdad la policía iraquí ha decidido salir a escena para intentar que, tras varios días de saqueos, la situación se normalice. Muchos agentes, algunos retirados, se presentaron ante los soldados norteamericanos como voluntarios para contribuir a que el orden vuelva a las calles. Cinco vehículos de la policía local patrullaron este lunes por la capital, escoltados por todoterrenos Humvee de la Marina de EE.UU. Menos seguro es el suburbio chií de Al Sadr, antes Ciudad Sadam, donde este lunes se registraron intensos tiroteos. Fuentes militares aseguran que se trata de luchas internas entre diversas facciones locales. En este barrio de dos millones de habitantes la única autoridad son los imanes de las mezquitas. Los aliados trabajan en todo el país con algunos líderes religiosos y políticos, para intentar reestablecer, no sólo la ley y el orden, sino también los servicios básicos, como el agua potable