«Se han perdido 700 años de historia. Desde los mongoles no se veía algo igual» Al Husseín (director de la Biblioteca de Bagdad)
El fuego devora la memoria de Irak

Un mercado abierto en el centro de Bagdad, primer síntoma de cierta normalización
Los iraquíes acuden cada vez en mayor número a protestar ante el Hotel Palestina de Bagdad, donde EE.UU. ha creado un embrión de administración civil para Irak, un día después de que los saqueadores incendiasen la Biblioteca Nacional y el Centro de Estudios Islámicos. Más de 300 personas con pancartas protestaban ayer ante los soldados de EE.UU. que protegen el hotel con alambradas, armas y tanques, para exigir seguridad en una ciudad sin ley de unos seis millones de habitantes. Los ánimos están cada vez más exaltados y lo que empezó con tibias peticiones se ha convertido ahora en airadas conversaciones con las tropas ocupantes. «No a la ocupación, sí a la libertad», gritaban muchos de ellos, y otros reclamaban el final del «colonialismo» que supone la presencia de las tropas de EE.UU. El mando de EE.UU. ya ha creado con miembros de la policía iraquí patrullas conjuntas para poner fin al caos que reina en Bagdad, pero hasta ahora son todavía muy escasas. El último episodio de saqueo se produjo en el Centro de Estudios Islámicos, con 15.000 volúmenes y situado en la parte trasera del Ministerio de Asuntos Islámicos, que fue asaltado e incendiado en la mañana de hoy. Con el humo y el fuego en el edificio, los «Ali Baba», como aquí se conoce a los ladrones, se afanaban por robar en las oficinas vecinas todos los muebles, aparatos de aire acondicionado, grifos, retretes, lavabos y ventiladores. Un grupo de ciudadanos trató de impedir el asalto, pero no consiguieron parar la codicia de los saqueadores. También la Biblioteca Nacional de Irak fue objeto anteanoche de la barbarie y la mayoría del millón de documentos -libros, mapas, microfilmes y archivos- fueron robados o destrozados. El director de la Biblioteca, que sólo se identificó como Al-Husein, se presentó temprano para conocer el resultado de los destrozos. La sala principal estaba completamente quemada y todavía humeante. «Me avergüenzo de ser iraquí», dijo. Con la sola luz que despedía un mechero, el director subió al primer piso de los cinco de la Biblioteca, donde comprobó que miles de libros habían sido robados y los archivos destrozados, con los microfilmes por los suelos. La Biblioteca acogía cada día a unos cien investigadores y Al-Husein no podía esconder su disgusto caminando sobre los rescoldos. Asegura que se han perdido ejemplares antiguos del Corán y el primer periódico editado en Irak en 1869 en lengua persa. «Desde la Invasión de los mongoles, no conocíamos nada semejante, se han perdido 700 años de historia», afirmó.