Diario de León

«IU jugará un papel determinante en municipios y comunidades para impulsar políticas de izquierdas» GASPAR LLAMAZARES Coordinador general de IU

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MADRID.
León

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El Partido Popular concluye su campaña para los comicios del domingo convencido de haber demostrado ser el único proyecto real para que municipios y Comunidades Autónomas contribuyan a que siga el progreso de España, y con la seguridad de dar la vuelta a los pronósticos desfavorables de las encuestas. Los dirigentes del PP consideran que los actos electorales de los quince días de campaña, con especial protagonismo del presidente del Gobierno y del partido, José María Aznar, han servido para ir desgranando una serie de medidas concretas para el bienestar de los ciudadanos frente al «vacío» de los socialistas y de la oposición en general. Los dos ejes iniciales de la campaña, menos impuestos y más seguridad, creen que han permitido constatar las medidas hasta ahora puestas en práctica por el Gobierno para conseguir esos objetivos y para anunciar las que tienen aún que hacerse realidad no sólo desde el Consejo de ministros, sino desde los ayuntamientos y los Ejecutivos autonómicos. En el terreno de lo que resta por hacer, el inicio de la tramitación de medidas de apoyo a la familia, al empleo y a los discapacitados dio paso a uno de los anuncios que ocuparon gran parte de la atención en los últimos días de campaña: la reforma de la ley de extranjería. El PP considera que la inmigración es un asunto que preocupa de forma creciente a los ciudadanos y ha querido enviar el mensaje de que se van a poner todos los medios para evitar que se desborde el límite de acogida y para acabar con la inmigración ilegal que Aznar ha subrayado que conduce a la marginalidad y a la delincuencia. Ese vaticinio electoral enlaza directamente con el convencimiento expresado en público y en privado por los dirigentes del PP, con Aznar a la cabeza, de que las encuestas que han pronosticado unos malos resultados para el partido no tendrán nada que ver con la realidad. El Partido Popular cree que es posible mantener el mismo poder en Comunidades Autónomas y ayuntamientos clave e, incluso, arrebatar alguna plaza a los socialistas. No obstante, hay lugares en los que, como ha reconocido Aznar en la campaña, pueden tener algún retroceso debido al impulso del Plan Hidrológico Nacional. Lograr la victoria y hacer que se equivoquen las encuestas depende de una movilización del electorado del PP a la que ha llamado especialmente el presidente del Gobierno en los últimos mítines, convencido de que es el único partido que puede garantizar la estabilidad, el progreso y la seguridad. El presidente del Gobierno y del partido ha realizado su última campaña maratoniana con papel de máximo protagonista participando en una treintena de mítines por toda España. Una apuesta personal tras los negros vaticinios electorales por las consecuencias del vertido del Prestige y de la guerra de Irak que ahora, con las urnas esperando, Aznar y el PP están convencidos de que no se van a convertir en realidad. El PSOE y su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, cerraron esta campaña electoral satisfechos porque, dicen, han cumplido los objetivos, y convencidos de que el mensaje de la necesidad de cambio ha calado entre los ciudadanos, que aseguran acudirán en su mayoría a las urnas el 25 de mayo. Para los socialistas, en esta campaña, que comenzaron el pasado 9 de mayo en Valencia, ha habido un «grado altísimo» de participación que se traducirá el próximo 25 de mayo en las urnas, un aspecto que beneficiaría al PSOE. de hecho, creen que el Partido Socialista será la formación más votada el 25 de mayo. Los socialistas defienden que han realizado una campaña «constructiva», en la que han presentado iniciativas concretas para resolver los problemas de los ciudadanos desde una triple vertiente: local, autonómica y estatal, frente a un PP «errático» que ha pretendido convertir la misma en una «reválida y un plebiscito». Por eso muestran su satisfacción, y sostienen que el mensaje del «poder de un voto» ha calado entre los ciudadanos. Una de las cuestiones en las que ha incidido Rodríguez Zapatero, quien a lo largo de la campaña ha instado a la participación de los ciudadanos y a animado a los jóvenes a protagonizar el cambio. Desde el convencimiento de que unas elecciones autonómicas y municipales siempre han sido importantes porque suponen el inicio de un cambio político, los socialistas creen que esta movilización ciudadana que empezó hace unos meses en la calle, en especial la de los jóvenes, se traducirá también en los comicios de 2004, y ahí es precisamente el voto joven el que podría definir el resultado. Con intervenciones más acordes a las de unas elecciones generales que a unas municipales y autonómicas, Zapatero ha hecho mención estos días a la catástrofe del Prestige, la lucha contra ETA, la educación -con promesas concretas de derogar las leyes aprobadas por el PP-, derechos sociales, empleo, vivienda, la guerra en Irak, seguridad pública y la calidad de la democracia. Referencias constantes también al presidente del Gobierno, José María Aznar, y al PP, de los que cree no merecen el apoyo de los ciudadanos el 25 de mayo porque han dado la espalda a los españoles. Frente a esto, Zapatero ha presentado en todos sus actos, que prácticamente ha logrado llenar, a un PSOE renovado y fuerte. Para este cambio, Rodríguez Zapatero ha adquirido incluso compromisos para el 2004 como que no dejará de lado a los ciudadanos, escuchará por igual a todas las Comunidades Autónomas, aprobará una ley integral contra la violencia de género -la primera que pondrá en marcha como presidente- y fomentará la pluralidad en los medios. Gaspar Llamazares ha concluido su primera campaña electoral desde que fuera nombrado coordinador general de IU buscando no sólo el voto tradicional de izquierdas, sino también el de indecisos y desilusionados, con un discurso donde los ataques al Gobierno y al PP, y las críticas al PSOE crecieron en intensidad día a día. La guerra de Irak, la catástrofe del Prestige, la huelga general y el decretazo, además del orgullo de «ser rojos», han sido los temas recurrentes de IU. El líder de IU pidió en cada mitin a los simpatizantes -sobre todo jóvenes estudiantes, pero también familias y ancianos- que lleven la cabeza alta por ser rojos y que voten desde el corazón (por afinidad con las propuestas de la izquierda), pero también desde la cabeza y memoria de la gestión popular. De hecho, el discurso del líder asturiano fue creciendo en intensidad con el paso de los días, y cada vez fueron más encendidas sus críticas al presidente del Gobierno, José María Aznar, y a la «gran familia» del PP en general, a quienes acusa de favorecer a sus amigos «insaciables» con rebajas de impuestos «para los más ricos» o permitiendo la especulación con el suelo. Los reproches más repetidos fueron el apoyo del Ejecutivo a la guerra en Irak, su actuación frente a la catástrofe del Prestige, las privatizaciones que -a su juicio- han mermado los servicios sociales, y los ataques a la izquierda por parte del PP, a quien replicó una y otra vez que «el mayor peligro para la unidad de España y quien más crispación provoca es la derecha».

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