Gallardón dice que en democracia es legítimo que los que pierden se pongan de acuerdo El PSOE asegura que el presidente del Gobierno ha suspendido el plebiscito
Zapatero presume de haber roto el ciclo de victorias de Aznar
«Cada cual es muy libre de ponerle el adjetivo que quiera, pero lo indiscutible es

Zapatero explica los resultados del PSOE, ayer, en la sede de Ferraz
La decepción en Ferraz, sede del PSOE, aún era visible un día después. Y es que el cómputo de plazas ganadas no se correspondía con las quinielas de la dirección socialista y superar al PP en número de votos supone el premio de consolación si no se ganan las ciudades de Madrid o Valladolid, se pierde Baleares a cambio de la Comunidad de Madrid y se pierde la mayoría absoluta en Asturias. Consciente de ello, un serio Rodríguez Zapatero compareció tras la reunión de la Ejecutiva que analizó los resultados y echó mano de las cifras que habían obtenido sus antecesores en la dirección para dar la impresión de que el resultado no estaba tan mal. Así, argumentó que les separaban del PP 200.000 votos -sólo 100.000 si se tienen en cuenta los sufragios de Unión del Pueblo Navarro-, que ningún partido en la historia de la democracia había obtenido tanto respaldo en unas municipales (7.972.995 papeletas), que el PSOE gobernará en más capitales de provincia que antes y que tendrá unos mil concejales más a partir de ahora, mientras que el PP retrocede en unos 1.300 ediles. El análisis de la Ejecutiva fue el de un partido renovado que, en sus primeras elecciones nacionales, ha frenado la tendencia perdedora de sus antecesores en los últimos diez años y que «consolida la expectativa de alternativa de 2004, que es la tarea que tenemos por delante». Pero esta inflexión en la tendencia «tras años de declive progresista» no fue la esperada y el propio líder del PSOE aseguró que, a pesar de la merecida «satisfacción», no había un «optimismo absurdo» en el partido. Rodríguez Zapatero, que convirtió su campaña en un ensayo de la contienda de 2004 y creó un clima de elecciones generales, rechazó hacer una lectura nacional del resultado de su partido. Así, declinó referirse al efecto que hubiera tenido su tarea de oposición a la guerra de Irak porque en estos comicios no se juzgaba esa labor, sino que se medía la fortaleza de los partidos políticos y «el PSOE es más fuerte que el pasado sábado». Sin embargo, sí hizo una lectura nacional del resultado de Aznar quien, según dijo, enfocó estos comicios como un «plebiscito» a su gestión. En este sentido, le advirtió «que no ha aprobado la reválida: el PSOE le ha superado claramente en número de votos». Y ello, subrayó, mientras que el PP tiene mayoría absoluta en el Congreso y el Senado y después de haber hecho su campaña más intensa hasta la fecha.