Verdes, pero todos con el uniforme de la Benemérita
El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) tramitó el año pasado un total de 4.624 denuncias por otras tantas infracciones a la normativa sobre medio ambiente, la inmensa mayoría de las cuales recayeron en particulares o empresas y sólo una mínima parte en entidades de derecho público, como ayuntamientos o juntas vecinales. Otras eran simplemente el reflejo de situaciones donde se vulneraba todo tipo de normativas, aunque sin autores concretos o identificables. Es el caso, por ejemplo, de los 1.611 expedientes relacionados con verdederos de residuos clandestinos en los alrededores de los núcleos de población, la mayor parte de los cuales siguen abiertos y sin limpiar desde hace varios años. Este tipo de expedientes suponen aproximadamente la tercera parte de las denuncias del Seprona, que se limita a comunicar la situación de cada basurero al pueblo correspondiente y a la Junta para que, a su vez, tramiten, eventuales sanciones, aunque en la mayoría de los casos no se sabe contra quién ni los infractores llegan a ser identificados. Los verteceros ilegales de basuras albergan desde residuos urganos hasta escombreras de materiales de construcción generalmente en las inmediaciones de los núcleos de poblarión rurales o en el extrarradio de las cabeceras de comarca. Sólo el Ayuntamiento de León detectó hace ya tres años más de doscientos en un estudio propio, parte de los cuales fueron limpiados, aunque han vuelto a reproducirse en el mismo lugar o en sus proximidades a pesar de la vigilancia policial . El balance de actuaciones del Seproma durante el pasado año incluyó también más de seiscientas denuncias en materia de sanidad animal por instalaciones deficientes o riesgo de contagio de enfermedades, además de cortas y talas ilegales de bosques, pastoreo en áreas prohibidas o roturación de suelo forestal para usos agrícolas, canteras o extracción de áridos para la construcción, etcétera. Igualmente la contaminación de los ríos o su utilización indebida para riego ha dado lugar a un centenar y medio de sanciones añadidas. La lucha contra el furtivismo constituyó otro de los frentes más llamativos de la actividad del Seprona con 365 denuncias por pesca fluvial sin licencia, 208 de caza menor y 168 de caza mayor, a las que se añadieron once más por muerte o captura de especies protegidas. Estas últimas denuncias son las que suelen generar las sanciones administrativas más graves y, en casiones, juicios por delito ecológico (una treintena con siete detenidos durante el pasado año, la mayor parte de los cuales correspondieron a sospechosos de provocar incendios forestales intencionadamente o por negligencia en quemas de rastrojos y labores agrarias).