Diario de León

Las operaciones merman en número y cantidad y tienen como protagonistas a habitantes de las zonas rurales

El Banco de España cambia a diario casi un millón de pesetas por euros

La última calderilla de las antiguas pesetas llega, en ocasiones, en pésimo estado

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Antonio Núñez - León
León

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Medio centenar de ahorradores leoneses acuden aún cada día a la sede local del Banco de España para cambiar a euros pequeñas cantidades que permanecían olvidadas y ocultas, aunque a veces no tan pequeñas, en los lugares más insospechados de sus casas. El canje de billetes suma todavía a diario una media equivalente al millón de las antiguas pesetas. Según el director de la oficina del Banco de España en León, Bonifacio Gento, es previsible que el goteo de ahorradores que acude a cambiar moneda se mantenga todavía durante algunos meses, aunque con tendencia a disminuir, tanto en número de clientes como en las sumas de dinero. «Cuando la banca privada dejó de realizar este tipo de operaciones a primeros de año nos llegó bastante gente con cantidades importantes, con más de tres o cuatro millones de pesetas cada uno, pero ahorra es raro el que viene con medio millón y lo normal es que la media no sobrepase las 20.000 pesetas». El perfil de quienes acuden al Banco de España con retraso suele corresponder, aunque no siempre, a personas de edad avanzada, muchas veces residentes en zonas rurales, que por desconocimiento de los plazos iniciales de cambio, desconfianza hacia el euro o, simplemente, porque habían olvidado dónde ocultaban su dinero, llegan ahora cargados de billetes, algunos de los cuales ni siquiera estaban ya en circulación cuando desapareció la peseta. Según Gento, «muchos ni siquiera saben lo que traen, que casi siempre es más de lo que pensaban cuando se lo recontamos». «También», se añade, «es frecuente que el estado de conservación de los billetes sea muy malo o pésimo: con evidencias de haber estado escondidos en lugares húmedos y sin protección o roídos por las ratas y quién sabe si por las cabras, porque, según nuestros empleados, algunos olían, incluso, a estiércol». En bolsas de plástico Como contraste, cuando hace año y medio comenzó el canje masivo de pesetas a euros los fajos de billetes de 10.000, 5.000 y 2.000 pesetas llegaban perfectamente protegidos en bolsas de plástico y, en ocasiones, hasta con numeración correlativa, lo que denotaba su cuidadosa conservación en cajas fuertes para ocultarlos en grandes cantidades a Hacienda. «Evidentemente esas personas eran plenamente conscientes de lo que se traían entre manos>. En estos momentos , por el contrario llegan numerosos billetes que ya no circulaban desde la guerra civil o desde épocas anteriores. Representan en torno al uno por ciento del total y los empleados del Banco suelen remitir a sus tenedores hacia tiendas de numismática, porque su valor como antigüedad es muy superior al de curso legal. Algo parecido sucede también estos meses con la moneda fraccionaria pendiente de canje, para la que tampoco hay fecha de caducidad en las ventanillas del Banco de España, con excepción de la acuñada anteriormente a 1997 (pesetas rubias y duros de níquel). A primeros de año se produjeron colas de hasta cincuenta personas que llegaron a colapsar las ventanillas, ya agobiadas también por onegés que habían recaudado ingentes cantidades de pequeñas monedas para sus usos benéficos. «Nosotros nos veíamos obligados a contarlas a mano, porque no disponemos de máquinas automáticas, y en más de una ocasión tuvimos que pedirle a la gente que nos diera un respiro de varios días, porque había que separar la moneda mezclada y algunos venían como quien dice una hucha de mil o dos mil pesetas o tal vez menos. Ahora este tipo de cambios sólo se hace una o dos veces al día, aunque sigue llegando gente y atendemos a todos».

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