Taller de carros en Rabanal de Fenar La riqueza de las techumbres de «teito» en León Calero en Felmín

CARLOS A. FERNÁNDEZ
Lavaderos, puentes, potros de herrar, hornos, molinos, fuentes, fraguas, lagares, una fábrica de luz, antiguas escuelas, una casa concejo, una casa de «patín», una panera, un palomar, una hornera y un taller de carros engrosan la lista de construcciones populares que este año han conseguido financiación pública del ILC para su rehabilitación. Excepto las bodegas, que este año fueron excluidas por la falta de armonía que se observa en los conjuntos en general, se contemplan la práctica totalidad de las tipologías que las necesidades de la antigua vida rural llevó a construir a los habitantes de los pueblos leoneses con los materiales más cercanos. León es una de las provincias más ricas en edificaciones tradicionales con techumbres de paja o teito. En la última década se han perdido el 50% de los ejemplares que llegaron hasta las postrimerías del siglo XX. Los hórreos, como este de Bargelas, en el Bierzo más occidental rayano con Galicia, figuran entre estas construcciones de teito (no en todas las comarcas, en Picos son de teja árabe y en Laciana de losa). Nadie sabe cuántos hórreos subsisten en León de los 392 censados en 367 pueblos por el equipo universitario del antropólogo González Arpide. En este calero se elaboraba la cal con la roca caliza extraida en las mismas faldas de la montaña. Los caleros tuvieron gran importancia en la provincia hasta mediados de siglo, cuando la economía de subsistencia empezó a quebrar y llegaron los cementos como sustitutos industriales de los materiales tradicionales. La junta vecinal de Felmín quiere restaurar y poner en valor este ejemplar, que se conserva íntegro. La cal es reivindicada para morteros en construcción natural.