| Reportaje | La cabaña ganadera y el recrecimiento de la presa |
El agua no quita la sed a todos

El ganado de la zona pasta cerca de las aguas de la presa actualmente
Trescientas hectáreas de pasto fértil quedarán anegadas cuando la presa dé entrada a los treinta hectómetros cúbicos de suplemento que habilita el represamiento. Para continuar con los números también es importante calcular que con la suma del agua y la resta de los terrenos los ganaderos de la zona verán como la cabaña se queda reducida a la mitad. «Ahora hay más de mil reses entre vacas y terneros aquí. Cuando la presa se abra no creo que podamos aguantar la mitad de la cabaña que tenemos actualmente», aseguran los ganaderos de Casares y Cubillas de Arbas, para quienes el futuro no se muestra demasiado halagüeño. En la vera de la presa se esparcen todavía las reses, acostumbradas a disfrutar del pasto comunal y la amplitud de terrenos, ajenas a la problemática que las rodea y de la cual depende gran parte de su futuro. «Si el agua cogiera las zonas altas no habría problema; allí es donde no podemos aprovechar el terreno. Pero la realidad es que lo que se anegarán serán las vegas, el valle, la parte más fértil, lo que ahora utilizamos para la siega una época y el pasto otra», espeta Salvador con el gesto decidido de la mano en dirección a los riscos. En las carnicerías de la zona se rifan los cadriles de este ganado, curtidos por el forraje silvestre y las temperaturas gélidas que el invierno regala a la montaña leonesa. Este sector también se verá afectado por el recorte impuesto por la bajada de terrenos para el esparcimiento del vacuno. «Yo ya voy preparándome para lo que me puede venir. Qué voy a hacer, tendré que llevar gran parte del ganado a León y venderlo», analiza Tomás entre miradas al valle, donde ahora hay siete hectómetros cúbicos y cuando la obra finalice habrá treinta y siete. El agua que se reciba del río Viadangos, que está previsto que se produzca desde noviembre a abril, ofrecerá poco beneficio para los habitantes de Casares y Cubillas de Arbas, cuyos terrenos no gozarán de las excelencias del regadío que se publicitan ribera abajo. «No creo que se gane mucho caudal al paso del río por León porque si es verdad que la térmica amplia instalaciones su uso se llevará gran parte de la ampliación», afirmán los vecinos de Casares, que tampoco dudan en asegurar que «esto es agua para Castilla». En 1984, cuando se realizó la presa, quien más y quien menos quedó satisfecho con las retribuciones por la expropiación de tierras. «Pero esta vez no, esta vez lo que nos quieren dar es una miseria».