Aznar prometió en la investidura de 2000 la modificación de la ley para una mayor transparencia
PP y PSOE dejan por tercera vez sin reforma la financiación de los partidos
El Tribunal de Cuentas urge a las fuerzas políticas para que lleguen a un acuerdo en breve
Y van tres. PP y PSOE han sido incapaces de ponerse de acuerdo para reformar la ley de financiación de los partidos por tercera legislatura consecutiva. La norma, que data de 1987, tiene disposiciones obsoletas y unos vacíos jurídicos de tal calibre que el Tribunal de Cuentas denuncia año tras año que las formaciones políticas disfrutan de unas fuentes de recursos al margen de la legalidad. El último informe del organismo fiscalizador disparó las alarmas, pero fue una preocupación aparente porque todos los partidos muestran su disposición a encarar la reforma, pero ninguno da el primer paso porque la modificación acabaría por mermar sus arcas. Promesas Aznar, como ya hiciera en el discurso de investidura de 1996, volvió a asumir en 2000 el solemne compromiso de reformar la ley de financiación de los partidos «con la finalidad de asegurar su máxima transparencia y limitar los gastos electorales». Unas palabras que de nuevo se llevará el viento porque no habrá cambios de la normativa en esta legislatura. Las razones del fracaso hay que buscarlas en la nula voluntad de los partidos para alcanzar un acuerdo. Las tensas relaciones entre PP y PSOE juegan, además, en contra porque la reforma, para que perdure, exige la conformidad de las dos formaciones mayoritarias. La convulsión creada por los escándalos de los casos Naseiro , que afectó a la financiación del PP en 1990, y Filesa , que salpicó a las cuentas del PSOE en 1991, motivó un súbito afán reformista de populares y socialistas acompañado de acusaciones mutuas de irregularidades. Los nacionalistas, también deseosos de acabar con las insidias sobre sus casos, el de casinos para CiU, y el de las tragaperras para el PNV, se sumaron a la iniciativa. IU tampoco se quedó al margen en un momento en que resurgían de las cenizas de la historia las referencias al oro de Moscú y el Partido Comunista. Hubo que esperar hasta 1994, en el último mandato de Felipe González, para que se constituyera una comisión, no de investigación, sino de estudio sobre la financiación de los partidos desde 1979 hasta aquel año. En la actualidad, Rajoy, hizo un llamamiento a presentar «propuestas conjuntas» de los partidos para que no entrar en «disputas estériles que no contribuyen a casi nada». El PSOE se declaró «abierto» a volver a negociar, pero invitó al Gobierno a dar el primer paso y presentar un proyecto. IU y CiU culparon a los dos grandes partidos de «neutralizarse» por sus respectivos intereses. Al final, quedará para la próxima legislatura y será la cuarta.