| Cristina Rodríguez Oria | Las Palmas de Gran Canaria |
«No me hubiera ido, pero tenía las puertas cerradas»
Cristina tuvo muy difícil quedarse a trabajar en León
Tiene 31 años, y perdió dos esperando un puesto de trabajo más o menos adecuado a su cualificación: diplomatura en Biblioteconomía y Documentación. Hace cinco, decidió partir para uno de los dos destinos que le propuso el banco para el que ahora trabaja, y eso después de haber tenido que reciclarse laboralmente durante un año. «Yo venía de humanidades y tuve que ir a la academia para estudiar matemáticas financieras, contabilidad...». Cristina explica desde Canarias la «inexistencia» de posibilidades en León para un joven preparado. «Me ofrecieron 40.000 pesetas por trabajar seis horas como administrativo», confiesa. Y esa fue la gota que colmó el vaso tras haber preparado oposiciones para la única plaza de bibliotecaria de la Diputación y trabajar como becaria en otra empresa. «Nunca me hubiera ido de León, sólo lo hizo porque todas las puertas estaban cerradas», dice. Echa de menos «comer un día de frío en la Vecilla y percibir el cambio de las estaciones».