| Reportaje | El espejismo que vive un pueblo |
Uno por cero es más uno
El nacimiento de Iván García Velasco convirtió a Escobar de Campos, único municipio donde no falleció nadie, en uno de los ocho ayuntamientos leoneses con crecimiento poblacional

Iván, el último niño nacido en Escobar de Campos, en los brazos de su madre
Una fecha: 12 de octubre del 2001. Una pareja: María del Rosario Velasco y Jesús María García Castro. Un lugar: Escobar de Campos. Y el protagonista, un niño bautizado como Iván. Su nacimiento, el de este pequeño con dos años pelados, es todo un símbolo aunque sus padres no lo supieran hasta ahora que se publican los datos del Censo. Iván no quiere hablar porque está a punto de emprender su viaje a la siesta. Un constante frotar de ojos delata su sueño. Él no sabe que es el único niño que ha nacido en donde vive temporalmente. Y tampoco que ningún vecino de Escobar de Campos falleció en el mismo año que nació, por lo que el pequeño ha convertido al ayuntamiento más pequeño de la provincia en uno de siete municipios leoneses que ha ganado población. El resultado de la fórmula es, pues, un nacimiento por cero defunciones igual a más un habitante. Vive en el número 10 de una de las calles principales de Escobar, frente a un parque infantil: un privilegio si se tiene en cuenta que el espacio sólo tiene que compartirlo con Álvaro, su primo de cuatro años. Jesús, el tercer chaval que reside en el pueblo, no tiene ya edad de columpios y toboganes. Pero pronto el parque se quedará aún más vacío porque Iván y sus padres se trasladan por motivos de trabajo a otra población algo más grande. Una triste situación Y es que en Escobar quedan pocas posibilidades de trabajo para los jóvenes. El alcalde, Segundo Velasco, es uno de los seis únicos vecinos que trabajan el cereal, única fuente de riqueza en esta zona limítrofe con la provincia de Palencia. El resto hasta llegar a los 74 residentes censados es gente bastante mayor que no quiere recordar cómo ha ido evolucionando la localidad hasta sumergirse en esta triste espiral. Los 61.800 euros de presupuesto municipal no dan para facilitar ayudas a la repoblación, por lo que el éxodo ha sido imparable, hasta llegar a poner en peligro la continuidad de Escobar como municipio. Ya en la anterior legislatura se tuvo que regir a través de la figura del concejo abierto por no alcanzar los cien habitantes. Un paseo por sus sinuosas y vacías calles refleja una realidad muy distinta a la esperanza que se intuye en las estadísticas, por lo que esta peculiar situación por la que atraviesa el pueblo sólo es un espejismo. Los nonagenarios y octogenarios prefieren no hablar. «Sólo faltaba que saliera en este periódico esta vieja historia», bromea una anciana a la puerta de su casa. Quizá en el silencio esté la clave de su espléndida longevidad. «Una entrada de inmigrantes señala que hay desarrollo económico que también podría llevar a que no salieran emigrantes» EUGENIO GARCÍA ZARZA, Catedrático de Geografía Humana