El Gobierno demoniza a Zapatero por apoyar el nuevo estatuto catalán
Los truenos que causará la próxima propuesta catalana para reformar el estatuto de autonomía, aprobado en 1979, se anticiparon ayer con la virulenta reacción del Gobierno a la promesa renovada el jueves en Barcelona por Rodríguez Zapatero de que el PSOE apoyará ese cambio legislativo. «Si no dice que lo respalda, Maragall no le deja participar en su campaña», dijo Eduardo Zaplana, en una rueda de prensa del Consejo de Ministros de marcado sabor electoral. No sólo el portavoz del Gobierno salió en tromba. La consigna de Aznar de no tocar ni una coma de la Constitución y los estatutos generó una respuesta desde París de Mariano Rajoy, El candidato popular a la presidencia del Gobierno declaró que el «Zapatero dice en cada sitio lo que les gusta oír a los que están allí. Anteayer estuvo en Aragón y dijo que estaba contra los trasvases, pero eso nunca se lo escuché desde Valencia o desde Murcia». «Es un imprudente porque primero habrá que conocer cuál es la propuesta que hace el Parlamento de Cataluña», agregó Rajoy, quien sostiene que la reforma del marco autonómico no está entre las prioridades de los ciudadanos», dijo el ex vicepresidnete del Gobierno central. Mientras el PP aprovechaba el compromiso de Zapatero en el Palau Santa Jordi, recibido con grandes aplausos por un público puesto en pie, Maragall difundía el decálago de prioridades que aplicaría como presidente de la Generalitat, Entre ellas está la reforma del llamado «Estatut de Sau», posición compartida por la totalidad del arco político catalán, a excepción del PP. Por eso se habla de un consenso del 90% en la necesidad de modificarlo, aunque hay marcadas discrepancias sobre el contenido concreto de la reforma. El contenido de la reforma se decidirá también en las urnas, en función del peso de cada uno. Mientras Maragall apuesta por una reforma limitada, se supone que en los parámetros marcados por el PSOE en Santillana del Mar, CiU quiere ir más allá para, por ejemplo, implantar un sistema de financiación similar al vasco. Esquerra Republicana de Catalunya habla de «proceso constituyente» y de etapa cara a la soberanía. Precisamente, Eduardo Zaplana sostuvo ayer que si ERC es la fuerza determinante habrá «una radicalización que no sería buena para Cataluña». Zaplana usó así la tribuna de la Moncloa para sumarse al discurso de Josep Piqué.