La división de los vascos

La mayoría de los habitantes de Euskadi desaprueba la estrategia del Ejecutivo de Madrid frente al proyecto del lendakari que apoya la consecución del estado libre asociado

Begoña Errazti, Ardanza, Atutxa e Ibarretxe, durante la inauguración de la estatua de Sabino Arana

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colpisa | madrid

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La sociedad vasca se encuentra radicalmente dividida en dos, entre los que apoyan el proyecto de estado libre asociado del lendakari Juan José Ibarretxe y los que se oponen a él, según cabe deducir de un sondeo elaborado por Isabel Bergareche para el diario «El Correo». De acuerdo con este trabajo, un 50% de los vascos votaría a favor de la propuesta de nuevo Estatuto elaborada por el PNV, mientras que un 49,7% lo haría en contra. La división de criterios no sólo se manifiesta en el respaldo al plan en sí, sino que abarca a todo lo que tiene que ver con sus implicaciones presentes y futuras. Las posiciones de los nacionalistas y no nacionalistas, unánimes dentro de sus grupos, estarían pues enfrentadas en cuestiones como la idoneidad de abrir ahora este debate o las repercusiones económicas para el País Vasco. El efecto del plan es negativo, dentro de esa misma línea, para algo más de nueve de cada diez votantes de PSE, PP y UA. La mayoría de estos electores consideran que contribuye al enfrentamiento, mientras que los simpatizantes de PNV, EA y Batasuna creen, de forma mayoritaria aunque menos pronunciada, que sirve a la convivencia. Este tipo de divergencias se extienden a casi todos los temas relacionados con la propuesta de Ibarretxe, pero hay excepciones: todos están de acuerdo, por ejemplo, en que la solución del problema político vasco debe basarse en un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas. Y esta opinión sólo tiene una excepción: Batasuna. Uno de cada cinco de sus simpatizantes sostiene que bastaría con un pacto que abarcara sólo a nacionalistas. También coincide una gran parte, el 69%, en que el plan es un paso hacia la independencia del País Vasco, una independencia que apoyaría el 45,6% de los ciudadanos y a la que se opondría el 54%. Por territorios, el rechazo a la independencia ganaría en Álava por 24 puntos y por algo más de 12 en Vizcaya, mientras que en Guipúzcoa los independentistas superan en tres puntos a los partidarios de dejar las cosas como están. Esta división de opiniones según provincias no es ninguna sorpresa. En todo caso, está en consonancia con el peso político que cada partido posee en las distintas regiones vascas; algo que también se refleja en el apoyo al plan. Así, en Álava los eventuales votos en contra del proyecto de Ibarretxe superan en 15 puntos a los favorables; en Vizcaya lo hace por apenas un punto, y en Guipúzcoa gana el «sí» por 8 puntos. Críticas al Gobierno del PP En cuanto a la satisfacción por la respuesta que desde el Gobierno de José María Aznar se está dando al plan soberanista de Ibarretxe, llama la atención que sólo los simpatizantes del Partido Popular la consideran adecuada. Tres de cada cinco vascos, el 59,2%, dicen estar en total desacuerdo con la estrategia del Ejecutivo y el 23,4% se manifiesta poco de acuerdo. Los más críticos en este punto son, como resulta obvio, los electores nacionalistas entre los que el rechazo ronda el 90%. Más llamativo resulta, en cambio, el hecho de que la mitad de los que se declaran votantes socialistas estén «poco de acuerdo» con la actitud del Gobierno y otra cuarta parte se muestre rotundamente en contra. Esta pregunta, se planteó a los encuestados cuando ya se había producido la impugnación de la propuesta de Ibarretxe ante el Tribunal Constitucional, el pasado 6 de noviembre, pero cuando aún no se había anunciado la decisión de reformar el Código Penal para poder encarcelar al «lendakari» en caso de que decida someterla a referéndum. En este sentido, es también reseñable el que la mayoría de los encuestados anticipe que participaría en la consulta aunque no fuese legal.

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