El obsoleto sistema de control del alumbrado será sustituido por otro que evitará los habituales apagones de farolas alternas
El Ayuntamiento gastará 600.000 euros para dejar León a media luz por la noche
La oscuridad percibida el fin de semana se explica por la nula reacción de la red en los días lluviosos
La percepción de una ciudad en penumbra vivida durante el pasado fin de semana en León se explica por la inexistente capacidad de reacción de la obsoleta red de control del alumbrado nocturno, que impide variar las pautas del reloj astronómico que marca puntualmente el encendido y apagado de las farolas sin tener en cuenta la escasez de luminosidad en días lluviosos y plomizos, situación que se dio entre el viernes y el domingo. Además de las habituales cortes de luz que también durante el fin de semana afectaron a miles de vecinos de las áreas de Santo Domingo y El Egido, el sistema de alumbrado público -fue el primero de sus características instalado en España, a principios de los 80- exige una remodelación que el Ayuntamiento afrontará inicialmente con una inversión ya comprometida de 600.000 euros. Esta cantidad financiará un nuevo sistema de control que, en vez de apagar una de cada dos farolas alternas a partir de las doce de la noche, como se ha hecho hasta ahora, dejará a media luz cada uno de los 15.317 puntos distribuidos por la ciudad. Esta medida responde a una exigencia de la UE e incrementará el consumo de luz en torno al 10%, según los cálculos del técnico municipal Fernando Ibáñez, a su vez presdiente del Comité Español de Iluminación. Cada uno de los puntos de luz de la ciudad consume una media de 0,15 kilovatios por hora, y la iluminación nocturna abarca 3.750 horas al año, por lo que el Ayuntamiento desembolsa una media de 1,075 millones de euros, según los datos aportados por el concejal del área, Javier Chamorro. A pesar del mayor gasto, una de las ventajas que aportará el nuevo sistema será la eliminación de las grandes zonas sin luz; en algunos casos, la penumbra alcanza zonas de hasta cien metros -calle del Carmen, por ejemplo- cuando sólo una de las farolas que deben permanecer encendidas está estropeada. Esta circunstancia motiva actualmente problemas de seguridad que de esta forma quedarán resueltos. Entre los proyectos de inversión, también para adaptarse a la normativa, el Ayuntamiento irá sustituyendo gradualmente las 2.868 lámparas en forma de bola que hay por toda la ciudad. De este modo se evitará enviar al cielo niveles de luz que suponen según los nuevos postulados contaminación lumínica.