Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Aznar optó ayer por el ninguneo a Zapatero y despachó la réplica en una respuesta común a toda la oposición. Zapatero estu-vo brillante, y no es raro porque llevaba ocho meses preparando el discurso. Los mismos que llevaba Aznar sin comparecer. Un detalle revelaba que al menos en la calle la tensión sobre Irak se ha reducido mucho en ese tiempo: apenas había policía a las puertas del Congreso. Hace ocho meses la calle estaba tomada en cada debate. La mayoría del Gobierno se presentó de luto riguroso. Entre tanto terno negro destacaba la corbata azul de Rodrigo Rato, que parecía haber olvidado el duelo. En los bancos socialistas no hubo cambio de look. El pre-sidente arrancó nombrando a los siete fallecidos, lo que le ganó una cerrada ovación de su grupo. En la oposición, división. Zapatero y Caldera no aplaudieron pero sí otros diputados del PSOE. Aznar estuvo comedido y algo aburrido. Mientras algunos esperaban encen-didos discursos patrióticos, el presidente se dedicaba a enumerar el número de megavatios que se espera alcanzar el próximo año en Irak. Y especificó también que los soldados españoles han requisado, entre otras cosas, «ocho morteros». Cuando sus señorías se disponían a abandonar en masa el hemiciclo durante el previsto discurso de Luis de Grandes, Rajoy sorpren-dió subiendo al estrado para repetir íntegros los argumentos de Aznar y colocar a Zapatero en un sándwich Gobierno-PP del que no pudo zafarse. Tras el remate de cierre de Aznar, Rudi dio por concluida la sesión y dejó a los socialistas con un palmo de narices. Su explicación fue antológica. Dijo que que no vio a Zapatero levantar la mano. El portavoz del grupo socialista, Jesús Caldera, acusó a Rudi, de impedir a la oposición replicar, pese a tratarse de una «situación excepcional», y no consideró «bueno» que el debate parlamentario «se limite».

Cargando contenidos...