La banda terrorista ha perdido más de diez toneladas de armamento desde el final de la tregua

Palacios compró explosivos a la mafia de Marsella para atentar esta Navidad

El dirigente etarra tenía en su poder documentos sobre estas operaciones en el mercado negro

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Europa Press | madrid

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Gorka Palacios, jefe del aparato operativo de ETA detenido el pasado martes, supervisó personalmente compras de armamento y diverso material, así como los contactos con grupos de la mafia de Marsella para abastecer así a los comandos etarras que pretendían atentar estas Navidades. Así consta en anotaciones y documentos que Palacios tenía en la vivienda que ocupaba en Lons, cerca de Pau, que detallaban sus operaciones en el mercado negro. Según fuentes de la lucha antiterrorista, en el piso que ocupaban en Lons, los etarras tenían anotaciones y documentos relativos a recientes compras de armas cortas y subfusiles procedentes del mercado negro. A Gorka Palacios se le atribuye el control de los contactos y de las posibles negociaciones que ETA haya podido mantener con grupos mafiosos de la zona de Marsella. El objetivo de estos contactos era hacer acopio de explosivos para la fabricación de coches bomba y artefactos explosivos. Con ellos, ETA pretendía llevar a cabo varios atentados, e incluso tenía datos muy precisos de seis objetivos. La reunión que mantuvieron el pasado martes Palacios y sus lugartenientes Juan Luis Rubenach, Iñigo Vallejo y José Miguel Almandoz Erviti tenía precisamente como objetivo asignar a los diferentes comandos estos futuros atentados. Robo de dos polvorines Fuentes policiales atribuyen los robos de dos polvorines cercanos a Niza que fueron denunciados el pasado mes de octubre a la delincuencia organizada de Marsella. De hecho, material muy similar al sustraído, 96 kilos de Iramita 4000, de fabricación francesa destinado a minas y canteras, y de otra partida de 25 kilos del mismo explosivo, fue utilizado frecuentemente en atentados cometidos en Córcega. En todo caso, la presencia de explosivos industriales en el arsenal de ETA ha disminuido considerablemente tras la intervención de abundantes cantidades en operaciones policiales que se han producido tanto en España como en Francia. En total, la banda terrorista ha perdido más de diez toneladas desde el final de la tregua, a lo que hay que añadir el material del que la propia ETA ha prescindido almacenándolo en zulos, debido a la inestabilidad de la dinamita almacenada durante un periodo de tiempo prolongado. En el último atentado que perpetró, ETA recurrió al amosal. Fue el lanzamiento de artefactos artesanales contra el cuartel del Ejército de Tierra de la localidad navarra de Aizoain. El último robo de envergadura que se atribuye a la organización terrorista se remonta a marzo e 2001, en Grenoble, donde se apropió de 1.600 kilos de dinamita. En septiembre de 1999, ETA robó 7.725 kilos de dinamita Titadyne.

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