Diario de León

Leoneses en el corazón de la tragedia

Una veintena de guardias, policías y ciudadanos civiles originarios de la provincia han perecido durante la historia reciente en atentados de bandas terroristas organizadas

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Marco Romero - redacción
León

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«La combinación de estupidez, ignorancia y fanatismo fabrica canallas capaces de salvajadas» PÉREZ REVERTE, escritor y académico «Entrego mi absoluto apoyo, toda mi fuerza moral y el amor más profundo para todas las víctimas» JULIO MEDEM, cineasta «Estos atentados son irracionales e imposibles de argumentar; son injustificables ante la humanidad» UNIÓN DE COMUNIDADES ISLÁMICAS DE ESPAÑA La actividad de las organizaciones terroristas ha provocado ríos de sangre en la historia reciente de España. Y son muchos los ciudadanos leoneses, civiles o no, que han perdido la vida en atentados cometidos por ETA, el Grapo o por activistas de grupos radicales independientes. La cronología de la infamia y el terror arranca de forma directa para los leoneses en 1973. 1 de mayo de 1973. Durante las tradicionales manifestaciones de la clase trabajadora en Madrid, el inspector de la policía secreta Juan Antonio Fernández Gutiérrez, leonés de origen, murió apuñalado por un miembro del grupo ultraizquierdista FRAP. Fueron heridos otros dos secretas . Años después se reveló que el FRAP estaba infestado de agentes provocadores de la policía, pero en aquel momento proporcionó una excusa perfecta para que los duros del régimen emprendieran una ofensiva a gran escala. 11 de abril de 1976. El guardia civil leonés Miguel Gordo García fallecía en Baracaldo a primeras horas de la mañana electrocutado cuando procedía a retirar una bandera vasca colocada en un cable de alta tensión. Se había recibido una llamada anónima en la comandancia advirtiendo de la presencia de una Ikurriña en la calle León de esta población vizcaína. El guardia leonés murió en el acto cuando la intentó retirar. Sus restos mortales fueron enterrados en Riego de la Vega. 11 de noviembre de 1978. El guardia civil José Rodríguez de Lama, procedente de León, falleció en la localidad guipuzcoana de Villarreal de Urrechua después de que un artefacto explosivo activado al paso del jeep policial en el que viajaba junto a su compañero Leucio Revilla Alonso. 12 de julio de 1979. La leonesa Begoña Álvarez Velasco fallecía junto a otras 77 personas en el incendio del Hotel Corona de Aragón, en Zaragoza. Durante años se intentó probar que fue la banda terrorista vasca quien provocó este siniestro. 1 de julio de 1979. El brigada retirado de la Guardia Civil fue gravemente herido por los disparos de un atentado perpetrado por los Grapo. Emeterio falleció horas después en León. 4 de agosto de 1979. Gonzalo Dionisio Ámez Rey falleciá a consecuencia de las heridas de un nuevo atentado terrorista. 1 de febrero de 1980. ETA atenta contra dos Land Rover de la Guardia Civil en Ispater (Vizcaya). Arrojaron a la carretera un artefacto explosivo al tiempo que dispararon indiscriminadamente con metralletas. El leonés Victoriano Villamor González falleció en este atentado, además de cuatro de sus compañeros. En el acto también falleció un miembro del comando etarra, a quien le estalló una bomba que intentaba colocar. 15 de mayo de 1980. Mueren asesinados tres agentes de la Policía Nacional en San Sebastián (Guipúzcoa). Entre los fallecidos estaba el leonés Dionisio Villadangos Calvo, además de José Manuel Rodríguez Fontana y Jesús Holgado Sabio. 29 de diciembre de 1982. Juan Manuel García Mencía fue abatido a tiros a primeras horas del día en la estación internacional de ferrocarril de Irún. El leonés inspeccionaba con su compañero Ángel López Hernández los vagones de un tren de viajeros a punto de partir, tras haber cumplimentado los trámites de aduana. El otro guardia civil también pereció durante el atentado. 5 de agosto de 1986. Juan Ignacio Calvo, guardia civil de Tráfico, fallecía en un atentado terrorista perpetrado por ETA en Madrid. 13 de marzo de 1986. El inspector de policía leonés José Antonio Álvarez Díez fallecía en un tiroteo con el terrorista que colocaba un artefacto explosivo en los bajos de un coche. El tiroteo se produjo cuando dos miembros de la policía habían visto manipular el vehículo a otros dos hombres. Al querer identificarles se inició el tiroteo. 19 de junio de 1987. Milagros Ámez Álvarez falleció en el atentado que cometió ETA en Hipercor, uno con los que más ha disfrutado la banda terrorista. El resultado de esta masacre fue de 21 muertos y 45 heridos graves, de los que 22 quedaron inválidos. 9 de septiembre de 1987. El leonés Federico Carro Jiménez, guardia civil, fue alcanzado por la onda expansiva de un artefacto colocado por ETA en una coche bomba en Guernika. Falleció junto a su compañero Manuel Ávila García cuando hacían un reconocimiento ordinario de su itinerario. 10 de septiembre de 1988. El leonés fallecido en esta ocasión era Francisco Martínez Velasco. 10 de julio de 1989. Gregorio Cano García, natural de Villamañán, fallecía también a manos de ETA. 6 de octubre de 1989. José Ángel Álvarez Suárez falleció en un atentado de ETA en San Sebastián. Eran natural de Socil (Riello) y se había hecho policía como «una solución a la pobreza». 29 de septiembre de 1988. José Luis Luengos Martínez fallecía en Rentería de un tiro en la cabeza cuando se encontraba dengtro de su coche. Se acusó de su asesinato a Francisco Segurola Mayos, alias Patxi . 28 de abril de 1994. El guardia civil José Benigno Villalobos, originario de Cerezales del Condado, fue aesinado por ETA en el municipio vizcaíno de Valle de Trápaga, cuando un hombre y una mujer le dispararon tres tiros a bocajarro que le causaron la muerte en el acto. 22 de diciembre de 1995. Fue el único atentado cometido en León y en éste falleció el comandante Luciano Cortizo cuando su coche saltó por los aires al estallar la bomba lapa que llevaba colocada en los bajos. Su hija sufrió graves secuelas. 22 de octubre de 2000. El funcionario de prisiones Máximo Casado, de Santa Elena de Jamuz, falleció a manos de ETA. El estupor y la rabia volvieron a protagonizar varias jornadas de luto. En su pueblo se vivió un auténtico estado de shock.

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