| Análisis | Las repercusiones electorales |
Un golpe que orientará votos
El atentado más sangriento se produce cuatro días antes de unas presidenciales que enfrentan a dos debutantes. La primera repercusión en las urnas será un aumento importante de los votos. Zapatero, en su primera reac-ción, en el programa de Luis Mariñas, cuando aún todo apuntaba a ETA, solicitó «una participación masiva» como «la mejor respuesta» ante la barbarie. Ayer la prioridad eran las víctimas y sus familias, por lo que los dos grandes partidos eludieron de manera exquisita cualquier especulación sobre las secuelas electorales. «Eso es lo que menos importa», zanjó Blanco en Ferraz. El terrorismo había estado muy presente en campaña, pero nunca el de Al Qaida. Rajoy habló de la lacra etarra en todos sus mítines, califi cándola siempre como «el problema más grave». Además, le gustaba alardear de su paso por Interior. En una intervención radiofónica, a media mañana de ayer, llegó a efectuar una crítica velada a la oposición: «En política an titerrorista, lo peor es cambiar de criterio». Por su parte, el líder del PSOE solía recalcar que «la lucha contra ETA» sería su prioridad absoluta y criticaba al PP por su «uso partidista de los comunicados de la banda». La herencia de Irak En sus declaraciones matinales de ayer, Zapatero citó a ETA. Rajoy, en cambio, no llegó a pronunciar las siglas. Los periodistas que habían seguido a los candidatos concordaban al mediodía en que el atentado podía traducirse en más sufragios para Rajoy. El argumento era que ante un enorme desafío, el electorado suele preferir a una administración conocida. Además, el PP había hecho más bandera electoral con la lucha antiterrorista. Pero tras el giro hacia Bin Laden, los populares arrastran ahora un doble debe: la ligereza con la que Acebes se precipitó a apuntar a ETA y las relaciones que se establecerán entre el atentado y la postura de Aznar en Azores. En campaña, Zapatero habló siempre de Irak.