Diario de León

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«No nos falles»

Zapatero empezó a darse cuenta de lo que se le viene encima con las llamadas de felicitación de Bush, Blair y Chirac. Pero lo que más le impactó fue el grito de miles de jóvenes en Ferraz tras su triunfo

Simpatizantes socialistas celebran en Ferraz el triunfo del PSOE

Simpatizantes socialistas celebran en Ferraz el triunfo del PSOE

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M. Suárez - madrid
León

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El futuro presidente del gobierno asumió con pasmosa serenidad su inesperada victoria. Tras celebrar los resultados en compañía de su familia y sus compañeros de partido en la cuarta planta de Ferraz, se retiró a casa para descansar. Ayer empezó a darse cuenta de lo que se le venía encima. George Bush al teléfono. Llamada de Tony Blair. De Jacques Chirac, Gerhard Schröeder, Durao Barroso, Romano Prodi e incluso de su «ídolo», el candidato demócrata en las elecciones de Estados Unidos John Kerry. Rodríguez Zapatero se vestía poco a poco de presidente del Gobierno. El líder del PSOE tenía decidido cuál iba a ser su primer homenaje: depositar una ofrenda floral en la tumba del fundador del PSOE, Pablo Iglesias, en compañía del secretario general de UGT, Cándido Méndez, en el cementerio civil de Madrid. Al mediodía, la habitual reunión de la Ejecutiva. «La mejor de todas», según un asistente, que relató cómo los miembros de la dirección no escondían la alegría que, a pesar de todo, tenía un poso amargo por la masacre del 11-M. Zapatero confesó sentir una íntima satisfacción por haber hecho realidad su sueño y, sobre todo, por haber conseguido realizar el de los ilusionados simpatizantes socialistas que en él pusieron sus esperanzas, entre ellos un Felipe González «contento y emocionado». Vivir en palacio «Me produjo una gran emoción, como a mi familia», admitía sonriente ayer, todavía impactado por la cantidad de jóvenes que la noche electoral le vitorearon en Ferraz y por sus gritos de «No nos falles». Ha sido el único candidato a la Presidencia del Gobierno capaz de vencer a la primera las elecciones generales y de derrocar a un Ejecutivo con mayoría absoluta. Era consciente de que casi nadie creía que podía lograrlo, «pero mi expectativa era ganar. En todo momento he pensado que podía ganar. Y en el sprint, que es lo más emocionante». José María Aznar y Mariano Rajoy le felicitaron por teléfono. Lo insólito de su victoria lo reflejaba ayer la afluencia masiva a una caótica rueda de prensa de medios de comunicación, muchos de ellos extranjeros, que pedían al «presidente» que hablara «en directo para Argentina» o le ofrecían «saludos desde la televisión de Ecuador». Él y Sonsoles Espinosa, perseverante en su empeño de mantenerse al margen de la vida pública que arrastra a su marido, tendrán que prepararse ahora para mudarse con sus hijas al Palacio de La Moncloa y afrontar una nueva vida.

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