La iniciativa contempla la posibilidad de que los miembros de la UE movilicen medios militares | Crónica | Aznar se marcha y la Constitución renace |

Europa aprueba un plan antiterrorista en respuesta a los atentados del 11-M

El holandés Gijs de Vries pondrá el rostro europeo a la lucha contra la amenaza terrorista

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Domingos Sampedro - corresponsal | bruselasbruselas
León

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Se cumplió el guión previsto. Los líderes de la Europa de los Veinticinco, reunidos en Bruselas, aprobaron anoche un plan de acción para reforzar la lucha contra el terrorismo en respuesta a los «crueles y cobardes» atentados de Madrid. La iniciativa se traducirá en la aplicación anticipada de varias normativas, en la creación un coordinador sobre terrorismo a nivel comunitario y en la activación de la llamada cláusula de solidaridad, que permitirá a la Unión movilizar todos sus medios, incluidos los militares, para asistir a un país que sufra un ataque de este tipo. Europa pondrá un rostro a su lucha contra la amenaza terrorista. No será una figura de alto rango para el que se barajaban nombres pomposos como el zar o míster terrorismo, sino más bien un funcionario que coordinará desde la sombra, pero de manera eficiente, los esfuerzos de los Estados miembros en este campo. La labor que haga esta persona deberá estar más cercana al sigilo que al estruendo y, orgánicamente, estará a las órdenes del alto representante para la política exterior de la Unión, Javier Solana. El holandés Gijs de Vries es el que mejor cumple este perfil que se buscaba, en opinión de los líderes europeos que lo nombraron anoche. De hecho, tiene experiencia en asuntos de seguridad interna, pues entre 1998 y el 2002 ocupó el cargo de viceministro del Interior de su país. Y también sabe cómo bregar en la escena comunitaria, ya que ejerció como eurodiputado durante catorce años, al tiempo que representó al Gobierno de los Países Bajos en el grupo de 105 expertos que preparó el proyecto de Constitución para Europa. Sin recetas mágicas «No estamos reinventando la rueda», proclamaba anoche sin tapujos el presidente de turno de la UE, el irlandés Bertie Ahern, intentando dejar claro que en la lucha contra el terrorismo no existen recetas mágicas. «Hemos reafirmado la necesidad de aplicar lo que ya existe», abundó, en relación a mandatos como la euroorden de detención y entrega, que todavía no ha sido asumida por Alemania, Austria, Italia, Holanda y Grecia, o a los equipos conjuntos de investigación. Los jefes de Estado y de Gobierno también se comprometieron a que sus servicios de inteligencia incrementen el intercambio de información. Ahora bien, el presidente francés, Jacques Chirac, se encargó de poner los límites a esta cooperación al afirmar que en esta colaboración «no se pone todo sobre la mesa de cualquier manera, es evidente que hay que trabajar con grupos reducidos». El Consejo Europeo no ha evitado tampoco entonar un mea culpa, pues no hay que olvidar que hoy por hoy no existe ninguna decisión, marca o norma antiterrorista en la Unión que haya sido ratificada ya por la totalidad de los Estados miembros. El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, puso el dedo en la yaga al instar a los gobiernos nacionales «que demuestren que están dispuestos a hacer realidad lo acordado, porque lo primero de todo es trasponer lo que ya tenemos». Y lo que existe, por lo de pronto, son algunas decisiones que habrá esperar algunos meses todavía para ver cómo se materializan. Es el caso, por ejemplo, de la figura del coordinador comunitario contra el terrorismo, un cargo que según Javier Solana podrá «evolucionar», pero que por lo de pronto tiene bastante con coordinar y hace un puzzle con lo que ya existe en los Estados miembros.

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