La alianza reestructurará sus planteamientos tras el 11-S ante las nuevas técnicas de Al QaidaPETICIÓN DE LA OPOSICIÓN ITALIANA
El atentado de Madrid obliga a la Otan a replantear su política antiterrorista
El mando militar pretende potenciar los servicios de inteligencia frente a la lucha convencional

MG
Los métodos utilizados por los terroristas que perpetraron la matanza del pasado 11 de marzo en Madrid han obligado a la Otan a replantearse su papel en la lucha contra el terrorismo. El empleo por parte de los asesinos de materiales «tradicionales» -detonadores corrientes y explosivo goma 2 oculto en mochilas-, la forma en que fueron llevados a cabo los atentados y el objetivo seleccionado, cuatro trenes de cercanías atestados de trabajadores, cuestionan la validez de las medidas que adoptó la Alianza tras los ataques del 11-S en Estados Unidos. Fuentes del alto mando militar español aseguraron, tras mantener contactos con sus aliados europeos y estadounidense después del 11-M, que «hay que replantearse otra vez todo lo que ya se replanteó en su día a raíz de los ataques suicidas contra Washington y Nueva York». El análisis es simple: tras el 11-S, la Otan hizo un esfuerzo para adaptar sus capacidades al combate contra un tipo de terrorismo que amenazaba con ataques a gran escala, mediante procedimientos que escapaban a las previsiones manejadas hasta entonces por los expertos en seguridad. Todo eso en un momento en el que Al Qaida presumía además de tener armas de destrucción masiva. Los temores obligaron a los Gobiernos occidentales a revisar el papel de sus Fuerzas Armadas y el análisis cristalizó, por ejemplo, en el blindaje del espacio aéreo por los Ejércitos de Aire, en el incremento de dotaciones para repeler agresiones nucleares, bacteriológicas o químicas, y en una mayor cooperación entre los servicios de Inteligencia. Los temidos y esperadas ataques de dimensión apocalíptica no se produjeron y el modus operandi de Al Qaida en sus últimas acciones -Indonesia, Riad, Casablanca y Madrid- aconsejó reconsiderar todo otra vez e impulsar una lucha antiterrorista más parecida a la convencional. Derrocado el régimen afgano de los talibanes -considerado por los como «el terrorismo institucionalizado»- las fuentes consultadas abogan por «un nuevo concepto en la lucha contra el terrorismo». Explican que se trata de una amenaza de naturaleza difusa, que ya no puede asociarse con un Estado y eso impide que los ataques puedan tipificarse como agresiones exteriores. De ahí, que el alto mando pida replantear «desde la cooperación con las fuerzas de Seguridad del Estado» la participación del Ejército en esas tareas. En cuanto a su cometido concreto, avanzan que para combatir a los terroristas «lo primero es la inteligencia, porque si hay unos servicios de inteligencia efectivos puedes cortar cualquier intentona de raíz, antes incluso de que puedan actuar». Los atentados terroristas cometidos en ambas cuencas del Atlántico y de la Región Mediterránea obligan a «subrayar la necesidad», para la OTAN y los países mediterráneos asociados, de «forjar una profunda asociación para hacer frente a las amenazas comunes». Esta es una de las conclusiones del seminario «La Seguridad y la Cooperación en el Mediterráneo Occidental», organizado por el Cuartel Conjunto Sudoeste de la OTAN, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), y el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (IUGGM), según informó este mando aliado. | efe El líder de la oposición italiana, Francesco Rutelli, propondrá Madrid como la sede para la firma de la futura Constitución europea, para que la ceremonia se convierta en un símbolo de la lucha común contra el terrorismo, tras los atentados del 11-M. En una entrevista que publica el diario La stampa , Rutelli afirma que presentará una iniciativa ante el Parlamento Europeo para que Madrid albergue el acto solemne de la firma por los socios comunitarios de su futuro texto constitucional. En las últimas semanas se ha producido un cierto optimismo acerca de la aprobación del texto, según Rutelli, quien lo basa en los atentados de Madrid y en el cambio de Gobierno. | efe