Diario de León
Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ ARRIBAS
León

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LOS TERRORISTAS han conseguido que se extienda una perniciosa psicosis por todo el mundo. Sin duda, no es para menos tras los últimos acontecimientos donde el objetivo de los lunáticos terroristas era causa cuanto más daño mejor. Llegar a Estados Unidos va a representar toda una odisea en el aeropuerto. Ni siquiera sus aliados españoles se van a librar de dejar la huella y hacerse la foto después de esperar un buen rato pensando que las maletas ya están en la cinta y cualquiera se las puede llevar. No es broma, hay ladrones especialistas que los norteamericanos tendrán que atajar. Muchos se lo pensarán detenidamente antes de decidir si viajan o no a Nueva York y, por extensión, a cualquier otra parte. La industria del turismo y del ocio sufrió una fuerte crisis por el 11-S y ahora que se recuperaba le llega el 11-M en Madrid y la bomba frustrada en el AVE. Si a las personas se nos limita nuestra capacidad y libertad de movimientos, se nos está quitando uno de los elementos clave para desarrollarnos mientras que a la civilización occidental se la condiciona. El efecto negativo para el sistema de vida no radica únicamente en los daños económicos si no en las relaciones humanas. Por un lado, porque no conocemos nueva gente, nuevas culturas y nuevas formas de pensar; y, por otro, porque esa psicosis provoca una enorme desconfianza y un peligroso recelo hacia los inmigrantes que se han instalado legalmente en nuestro país. Los terroristas ilustrados que manejan las organizaciones islamistas piensan en todo esto, además de causar el mayor dolor con la barbaridad más espeluznante. Los británicos van a recibir un folleto del Gobierno con información sobre cómo actuar en caso de ataque terrorista con armas químicas, biológicas o nucleares. La psicosis alcanza así cotas de paroxismo. En Italia, la situación no es más halagüeña y en Francia, la prohibición del velo provocó graves amenazas.Es decir, todos estamos en su punto de mira. Lo que parece claro, por si alguien tenía alguna duda, es que la guerra santa contra los infieles capitalistas y consumistas no tiene demasiado que ver con la guerra de Irak. La democracia, el pluralismo, las libertades, los derechos de la mujer, la economía de mercado y casi todas las características del modo de vida occidental provocan el odio y el ánimo de venganza de los islamistas. ¿Y ahora, qué? Los responsables políticos y de los servicios de seguridad deben adoptar todas las medidas necesarias para la prevención de los atentados terroristas aunque causen molestias a los ciudadanos, pero sin abusar. Y la mejor respuesta de la sociedad estaría en mantener nuestra manera de vivir.

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