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ZP disuelve la Plus Ultra II

El ministro de Defensa, José Bono, reiteró en la parada militar de Botoa que no habrá más envíos de soldados a Irak y que antes del 30 de mayo todos estarán de regreso Estados Unidos se re

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C. Calvar - madrid
León

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, alabó este jueves el «patriotismo y profesionalidad» exhibidos por los militares de la brigada Plus Ultra II en el desempeño de sus misiones en Irak. El jefe del Ejecutivo destacó que los soldados y mandos cumplieron con su deber «entregando lo mejor de sí mismos» y les transmitió, a ellos y a sus familias, su agradecimiento y su «más profundo afecto» en nombre del Gobierno y del pueblo español. Zapatero pronunció estas palabras al término de la parada militar en la base militar General Menacho, en Botoa (Badajoz), para la disolución definitiva de la brigada Plus Ultra II. Invitó a todos los soldados, que desempeñaron su trabajo en Irak desde diciembre del 2003, a brindar con él por la «feliz vuelta a casa» y tuvo palabras de recuerdo para quienes, cumpliendo con su deber, perdieron la vida o resultaron heridos en zona de operaciones. Los asistentes comprobaron que aún no está muy familiarizado con este tipo de ceremonias, en particular cuando por primera vez pasó revista a los más de mil soldados que formaron ante él. Su paseo ante ellos fue más lento de lo habitual y obligó al jefe del Estado Mayor del Ejército, Luis Alejandre Sintes, que le acompañó en la revisión y le dio las correspondientes explicaciones, a aminorar la marcha. Junto al jefe del Ejecutivo estuvieron presentes además el ministro de Defensa, José Bono; el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, amén de otras autoridades civiles y militares. El Partido Popular estuvo representado por el alcalde de Badajoz, Miguel Celdrán. Fue un acto sobrio. Las únicas notas de color las propiciaron el millar de familiares de los militares -en especial las madres de los soldados- presentes en la parada. Recibieron a Rodríguez Zapatero con muchos aplausos y frases como «gracias presidente», con las que le testimoniaron su gratitud por la repatriación de sus hijos. Cuando, tras pasar revista, se acercó a saludarlas, escuchó también algún que otro grito de «¡guapo!», que hizo sonreír a todos los asistentes. El presidente rompió el protocolo varias veces para estrechar la mano, besar y dejarse fotografiar con esas señoras y los jefes de las unidades representadas en la brigada. Un joven que iba vestido de civil y portaba una bandera de España gritó «¡fuera ZP!» al presenciar una de esas escenas. Zapatero no le oyó, pero sí varios militares del dispositivo de seguridad de la base, que de inmediato le rodearon, le arrebataron la bandera y le obligaron a abandonar el lugar. «Si se puede aplaudir también se puede discrepar», se quejó el protagonista mientras le alejaban de allí. Zapatero condecoró a veintiséis de los efectivos, entre los que había tropas y oficiales. Seis de ellos -un coronel, un capitán, dos alféreces, un sargento y un soldado- recibieron sendas cruces al Mérito Militar con distintivo rojo, el máximo reconocimiento en España a los méritos en el desempeño de operaciones de guerra. Entre ellos había algunos de los que repelieron los ataques directos que sufrió el contingente español, en particular dos militares que resultaron heridos. También hubo una cruz la Mérito Militar con distintivo amarillo para el soldado Javier Díaz Durán, que perdió la visión en uno de sus ojos tras ser herido y que fue saludado con aplausos, y diecinueve cruces con distintivo blanco para otros tantos efectivos por sus méritos en operaciones de paz. Todos en España Después de las condecoraciones tomó la palabra el ministro de Defensa, José Bono, que declaró «disuelta» la brigada 'Plus Ultra II' y reiteró el compromiso del Gobierno de que en el futuro «no serán enviadas desde España nuevas tropas a Irak». «Es más, antes de 30 días todos los soldados españoles estarán volviendo a casa», insistió. Bono abrió su discurso con un homenaje al comandante de la Guardia Civil Gonzalo Pérez García, que murió en Irak . Después se comprometió a condecorar al que fuera jefe de la brigada, el general Fulgencio Coll, y agradeció a los soldados su «impagable sacrificio personal». Elogió su disposición a luchar «en defensa de la paz, con la misma fuerza que condenan los desafueros e ilicitudes que llevan a los hombres a enfrentarse y a morir en defensa de ideas extremistas», ideas que, aseguró, «no valen, todas juntas, la vida de un solo ser humano».

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