Diario de León

Algunos de los asistentes relatan sus impresiones de la jornada, desde el enlace al banquete

Los invitados destacan la naturalidad de los novios y la emotiva ceremonia

Las críticas se centran en la excesiva duración y la lectura de la abuela de la novia Crónica: Fe

El Príncipe Felipe estrecha la mano de Letizia Ortiz durante un momento de la ceremonia nupcial

El Príncipe Felipe estrecha la mano de Letizia Ortiz durante un momento de la ceremonia nupcial

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r.s.| madrid
León

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Los asistentes a la boda de los Príncipes de Asturias no tienen ninguna duda. La lluvia puede haber deslucido la entrada de la novia y hasta el recorrido nupcial. Pero la emoción fue la misma, el ambiente, espectacular, y los novios, tanto en el banquete como en la copa distendida que siguió, estuvieron -pese al cansancio- naturales y cordiales. De los invitados consultados el sábado por la noche, salvo Lola Carretero, todos han preferido mantener su identidad en el anonimato. Para Lola Carretero, experta en moda y esposa de Iñaki Gabilondo, fue un acto «meticulosamente organizado, con un despliegue espectacular», en el que sólo hubo que lamentar «la lluvia, que lo ha deslucido todo, menos la ceremonia, que ha sido muy bonita». Otros invitados se muestran de acuerdo, afirman que «la música le dio mucho empaque» y que «estaba todo muy bonito», pero critican la excesiva duración del acto, e incluso hay uno que expresa sus dudas sobre la lectura de Menchu Álvarez del Valle: «Parecía un cuento de la abuela a la nieta...» Otros, en cambio, consideran que la lluvia, además de enfriar la ceremonia («Me ha parecido muy triste ver al Príncipe, él sólo, con cara de póquer durante un cuarto de hora»), demostró la «desorganización a la hora de salir del templo». A alguno de los amigos de la novia les quedó una pequeña frustración: no ver a los contrayentes más de cerca. «Sólo vimos la carita de Letizia y el perfil del Príncipe en los monitores...» Almuerzo distendido El gesto serio de los contrayentes y sus familias, obligado tras el chaparrón que aguó el paseo más esperado de los últimos años, se distendió durante el banquete. «Me gustó el detalle de que a los amigos de Letizia nos mezclaran con los amigos del Príncipe y sus compañeros de armas y universitarios. Les tuvimos que contar muchas cosas de ella, porque, claro, no la conocían». La periodista Lola Carretero destacó que el palacio «estaba precioso con una iluminación perla preciosa, una luz muy conseguida en la carpa y las mesas, discretas; sin grandes alharacas de flores, los centros eran elegantes». La periodista añadió que la comida, a pesar de tantos invitados, «fue estupenda». Y como para gustos se pintan colores, si bien un invitado asegura que el capón -el plato principal- «estaba para chuparse los dedos», otra jura que «era normalito», aunque los entremeses «sí que eran para morirse». Y la selección de vinos, «impresionante». El Príncipe de Asturias impresionó gratamente a Carretero, porque estaba «muy bien pensado y medido, importante y sin un sólo punto por tratar. También me ha gustado que el Rey, breve para dejar paso a su hijo, haya sido tan cariñosa con Letizia». Una persona, la misma que lamentaba la longitud de la ceremonia, cree que don Felipe «se extendió mucho en agradecimientos y demás, sobre todo porque los críos estaban muy cansados». «El Rey ha sido muy fino», explica otra.

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