El ministro de Defensa pide perdón a los afectados por las negligencias del anterior equipo de su departamento
Un emotivo homenaje honra en Turquía a las víctimas del Yak un año después
Los familiares de los 62 militares españoles muertos hace un año en el accidente del Yakolev 42 pudieron ayer homenajear a sus deudos

José Bono pasa junto a guardias de honor turcos en el monte Pilav, en la inauguración del monumento
Lo hicieron en Maçka, la localidad donde se produjo el siniestro, acompañados por el ministro de Defensa, a quien hicieron llegar su siguiente demanda: que el Congreso investigue lo sucedido. Bono pidió perdón a las familias por las «negligencias» en la gestión de la catástrofe, que atribuyó al anterior equipo de Defensa. El homenaje comenzó en Maçka, donde Bono y su homólogo turco, Vecdi Gonul, inauguraron el «Monumento a la amistad turco-española»: una estatua de bronce que simboliza a un soldado turco que lleva en brazos a un militar español caído. A sus pies, ante un enorme pedestal que recuerda el nombre de los fallecidos, arden dos llamas en memoria de las víctimas. Los dos ministros colocaron ante la estatua sendas coronas de flores y una banda de música militar interpretó los himnos de los dos países. A continuación Vecdi Gonul aseguró que Turquía «acepta como hijos propios a los militares que perdieron la vida en nuestra tierra». El ministro español agradeció al Gobierno de Turquía su colaboración y «el modo tan cariñoso» con que recibieron a los españoles. Por último, leyó un poema de homenaje a los fallecidos y recordó a sus familias que «nadie muere mientras no se le olvida». En cuanto terminó el acto, varios familiares dejaron sobre la corona de flores colocada por el ministro Bono un listado con las firmas de ellos junto a un expresivo cartel: «Comisión de investigación ya». Carlos Ripollés, presidente de la asociación que agrupa a la mayoría de los afectados, avanzó que esa comisión parlamentaria «caerá por su propio peso» una vez que se conozcan los resultados de las pruebas de ADN que certificarán que varios de los cadáveres fueron enterrados con identificaciones erróneas. Defensa es partidario de encontrar una «solución global» -indemnizar a las familias- para «reparar los daños» sin tener que llegar al extremo de que un juez ordene realizar las exhumaciones. La investigación pendiente También quieren que esa comisión parlamentaria que reclaman aclare por qué Defensa contrató «aviones basura» -así definió Carlos Ripollés al Yak-42- y por qué el Estado Mayor conjunto no verificó los contratos con Namsa, la agencia de la Otan que gestionó el alquiler de la nave. Por último, pretenden depurar todas las responsabilidades de los mandos. Bono no se pronunció ayer sobre esta demanda, pero el martes les pidió que «perdonen» a quienes en su día se «equivocaron» al gestionar la crisis que provocó aquel siniestro. «Quizá tengáis motivos para estar enfadados con nosotros, sólo quiero pedir perdón para los que se hayan equivocado», dijo el ministro. Concluido el homenaje en Maçka, los 152 familiares se desplazaron al lugar del impacto, cerca de la cumbre del monte Pilovse vivieron escenas de dolor cuando las familias, una a una, acudieron hasta él para tocar los nombres grabados en la roca y depositar, entre lágrimas, objetos como dibujos y postales realizados por los hijos de los muertos, mensajes escritos, fotos, flores y banderas. Entonces se produjeron los momentos más emotivos de la visita: algunas mujeres se arrodillaron para llorar sobre la misma tierra donde murieron sus esposos e hijos. Muchas mujeres y niños de las aldeas cercanas, se trasladaron también allí para consolar a las familias y llorar con ellas. «Quizá tengáis motivos para estar enfadados con nosotros, sólo quiero pedir perdón para los que se hayan equivocado» JOSÉ BONO Ministro de Defensa