Diario de León

Borrell incidirá en la guerra de Irak y en el éxito de Zapatero y Mayor en la defensa de nuestros intereses

El PSOE busca revalidar su victoria y Rajoy se juega su futuro político

Los socialistas impugnan el lema del Partido Popular por considerarlo un plagio de los suyos en 1989 y 1999

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Enrique Clemente - redacción | madrid
León

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Las elecciones europeas del 13 de junio no sólo servirán para elegir a los 54 eurodiputados españoles, 10 menos que en 1999, debido a la ampliación de la UE. Valdrán también para comprobar si el mapa político dibujado en las generales del 14-M, tres días después del más devastador atentado cometido en nuestro país, se mantiene. La campaña, que se abrió anoche con clara ventaja socialista en las encuestas, tiene en la celebración de debates televisados su principal novedad. Poco antes de que se diera la salida a los candidatos, el PSOE impugnaron ante la Junta Electoral el lema del PP, «Contigo, fuertes en Europa» por considerarlo un plagio que une los utilizados por el PSOE en 1989 («Con fuerza en Europa) y 1999 («Contigo»). Aunque tanto Borrell como Mayor Oreja han rechazado que el 13-J sea una segunda vuelta del 14-M, es indudable que las elecciones tendrán un fuerte impacto y una lectura nacional, porque se verá si el PSOE mantiene su ventaja o el PP ha logrado recuperarla. Los propios candidatos se han delatado con sus declaraciones. El socialista repite que su electorado tiene que acudir a las urnas para demostrar que su victoria del 14-M no se debió a los atentados. El popular asegura que quiere devolver la esperanza a sus votantes. Hipótesis en el PP Los resultados tendrán claros efectos en la política nacional, sobre todo si los populares vuelven a perder y, más aún, si lo hacen por una mayor diferencia que hace algo más de dos meses. Rajoy se juega su futuro político. Pese a que se ha declarado dispuesto a seguir siendo el líder de su partido aunque sufra una clara derrota, en política ya se sabe que una cosa son los deseos y otra los hechos. Un desastre del PP en las urnas, que Mayor tratará de evitar, cuestionaría su liderazgo, daría alas a la aparición de candidatos alternativos como Gallardón e incluso avivaría las especulaciones de un muy improbable regreso apresurado de Aznar. Los socialistas lo tienen mucho más fácil que sus adversarios. Aupados legítimamente en el poder tras las duras jornadas del 11-M al 14-M y subidos a la ola del nuevo ta-lante y la enorme popularidad de Zapatero, gozan de la gracia de llevar muy poco tiempo en el poder. Necesitan ganar para revalidar su triunfo en las generales y demostrar que no fue fortuito, para lo que Borrell deberá espantar el fantasma de la abstención, su quebradero de cabeza, y evitar que aquellos que se movilizaron entonces para echar al PP del poder vuelvan a quedarse en casa. Por ello, se centrará en atraer el voto joven con mensajes antibelicistas, ecologistas y sociales. Todo indica que la participación disminuirá incluso hasta un 20%. El PSOE sabe perfectamente que el flanco por donde pueden golpear más eficazmente al PP es Irak. Por ello, insistirá en el fracaso de la intervención apoyada en las Azores por Aznar y explotará la retirada de las tropas respaldada por la población.

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