| Entrevista | Julián López |

«A efectos fiscales quieren que nos pongamos al nivel de una oenegé»

«Hacer campaña a favor del mal llamado impuesto religioso es antipático para los sacerdotes, pero algo deberíamos hacer»

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A. Núñez - león
León

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Cuando la Iglesia pasa el cepillo en la declaración anual de la renta a sus feligreses la colecta fiscal es exigua, según reconoce el obispo de León, Julián López, para el que, tal vez, habría que hacer algún tipo de campaña desde los púlpitos, informativa, por supuesto. Y no le falta razón, ahora, en plena campaña de declaración, de la renta, la gente se empeña hasta las cejas en bodas y comuniones, pero pocos firman como católicos en la casilla del 0,52% del IRPF, que, además, les sale gratis. -¿Por qué sólo un tercio de los feligreses pagan luego como contribuyentes a la Iglesia? Eso no parece corresponderse con la realidad social del país... -No se corresponde, efectivamente, porque en su inmensa mayoría están bautizados, aunque el número de practicantes sea bastante más reducido. Es cierto también que en Castilla y León tenemos uno de los porcentajes más altos respecto a toda España en cuanto a práctica religiosa se refiere. Por otra parte, el hecho de que tenga que haber una alternativa entre el hecho católico, por un lado, y fines sociales, por otro, seguramente tampoco aclara suficientemente las cosas a la gente, porque, si bien es cierto que nuestra labor llega también al campo social, es mucho más que eso y ni siquiera se sitúa frente a las propias asociaciones sociales que la propia Iglesia alberga ni frente a otra ninguna. Pero cuando se rellenan los impresos del IRPF parece como si fuéramos también una gran organización no gubernamental o una oenegé más. Hay un gran despiste en este sentido. Creo que la necesidad de financiar a la Iglesia se percibiría mucho mejor si nos colocaran en apartados diferentes. -La gente se endeuda en un millón de pesetas o más por una primera comunión o una boda, pero es reacia a firmar la asignación para la parroquia en la declaración de la renta, que le sale gratis ¿Por qué? -La Iglesia siempre ha estado en contra de lo primero. Respecto a lo segundo, la verdad es que siempre ha habido un problema de falta de información o de conocimiento. Quizá nos tocaría hacer algún tipo de campaña, pero eso siempre nos ha incomodado mucho a los sacerdotes, porque creemos que una cosa es recordar a los fieles que es su deber moral contribuír a los gastos del Estado y del bien común y otra pedirles que ahí también tengan en cuenta nuestras propias necesidades. Yo creo que esto nunca se ha resuelto del todo ni está en vías de hacerse, por lo que estoy viendo. Quizá merecería, al igual que en otros ámbitoscomo el de la enseñanza de la religión, un pacto con el Estado con el mayor consenso para salvaguardar el sentir de la sociedad, a cuyo servicio estamos. ¿Autofinanciación? Esta no es sólo una opinión mía, sino compartida seguramente con muchos otros obispos: una posibilidad sería aumentar el porcentaje hasta los niveles, por ejemplo, de Italia o Alemania, donde la Iglesia está perfectamente diferenciada de las oenegés. El ámbito religioso tiene que ser cuidado y subvencionado como los son otros en la cultura, el deporte, etcétera, sin ánimo de compararnos a ellos, ni mucho menos. -Antes se decía aquello de «vives como un cura». ¿Cuanto ganan ahora un cura y un obispo? ¿Son prejuicios históricos sobre la antigua opulencia de la Iglesia? -Le diré con mucho gusto que en la diócesis de León la dotación base de un sacerdote está situada en 525 euros al mes, que sumados complementos, da una media de 700 y un máximo de 750 que nadie puede sobrepasar. En cuanto a mí, como obispo, percibo exactamente 771 o, por lo menos, eso es lo que pone en mi papeleta. -Acabamos de asistir a otro cambio de Gobierno. ¿Temen los obispos problemas en sus relaciones con el Estado? -No hay temor, pero sí preocupación por temas como la libertad religiosa, la equiparación del matrimonio con las uniones homosexuales, la cuestión del aborto, la utilización de embriones humanos para experimentos científicos y la enseñanza de la religión. Pero Hay también un deseo, espero de que por ambas partes, de encuentro, diálogo y respeto. -¿Conoce personalmente a su feligrés, el presidente del Gobierno, señor Zapatero? -De vista; aunque el día que estuvo en León pude saludarlo, no he tenido ocasión de conversar con él. Fue sólo un saludo, nada más por razones de tiempo. «Con sólo repartir las casillas en blanco de la declaración de la renta nos autofinanciaríamos» PEDRO PUENTE, delegado diocesano de Asuntos Económicos

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