La restauración actual es la intervención más importante después de los trabajos de posguerra de Menéndez Pidal

El castillo de Coyanza sólo fue habitado durante dos siglos y luego se abandonó

La excavación determina que la cúpula de la torre del homenaje se arruinó en el siglo XVII

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Ana Gaitero - león
León

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«Todos los castillos de España, cualquiera que sea su estado de ruina, quedan bajo la protección del Estado» REAL DECRETO de 22 de abril de 1949 El castillo de Valencia de Don Juan fue habitado tan sólo durante dos siglos -desde su construcción en el siglo XV al XVII- y más que funciones defensivas tuvo un uso palaciego. Estas son algunas de las conclusiones de la reciente excavación arqueológica en el interior de la torre del homenaje. Entre los indicios que sustentan esta tesis figura el hallazgo de una moneda del siglo XVII encontrada en el mismo nivel del suelo donde estaban sepultados los restos de la cúpula de yeserías de la torre, que datan de la época de construcción de la fortaleza gótica. «El abandono del castillo fue el causante del derrumbe de esta cúpula», explica el arquitecto Mariano Díez Sáenz de Miera, director de las obras y de la restauración de la torre del homenaje. Entre los escombros no se han encontrado restos de madera del entrevigado que sujetaba la cubierta de esta bóveda, lo que lleva a pensar que este material fue retirado, por sus propietarios o por saqueadores, con anterioridad a su derrumbamiento. El castillo, que ocupa una extensión de 5.800 cuadrados, se levanta sobre una terraza formada por el curso del río Esla, tiene una planta muy irregular por adaptarse a la topografía del terreno y se asemeja a un polígono cortado hacia la mitad por los escarpes del río. La plaza o patio de armas tenía forma ovalada, pero hoy ya no es perfecta debido a la acción erosiva del río que ha hecho desaparecer al poniente la muralla de tierra que perteneció a un castillo anterior. La torre del homenaje, en la zona sureste, es el cuerpo más sobresaliente de esta fortaleza. La excavación arqueológica ha determinado que su suelo original se encuentra, como mínimo, cuatro metros más abajo de lo que se creía por lo que la altura de la torre roza los 25 metros. La restauración y construcción de un edificio de nueva planta en su interior cuesta 1,2 millones de euros, que el Ayuntamiento de Valencia de Don Juan consiguió arrancar al Ministerio de Fomento co cargo al 1% cultural por la construcción de la autovía León-Benavente. La comisión interministerial que otorga estas ayudas condiciona la financiación de la obra a que el edificio tenga un uso cultural, pero curiosamente hasta ahora no se ha definido. La idea más viable, según el arquitecto, es convertir el espacio interior de la torre en una exposición o minicentro de interpretación del monumento, pues «el espacio no da para mucho más». Pero la decisión política aún está por tomar. Lo que hoy queda del castillo de Coyanza -declarado monumento en 1931- es el resultado del abandono de estos tres últimos siglos. El tiempo, la orografía del terreno, la climatología y los saqueos puntuales han desmontado muchas de sus piezas. Se sabe que durante el siglo XIX las torres fueron vaciadas de sus escudos de armas. El castillo tenía cuatro plantas, la inferior sin acceso al exterior. Tampoco la torre del homenaje tenía comunicación con el exterior más que por el adarve, como medida de seguridad lo que deja claro, después de los resultados de la excavación, que el pequeño vano por el que se entraba hasta hace poco es una ventana. La restauración actual sobre la torre del homenaje es la más importante que se realiza después de la que dirigieron Menéndez Pidal y Pons Sorolla en los años 40-50 del siglo XX. Del primitivo andamiaje de madera que se instaló en la posguerra se ha pasado a la compleja estructura metálica, que permitido acceder a los recovecos del edificio y ver sus problemas de cerca. Según un informe de Patrimonio, se ha acentuado la fisura que existía en el forro de piedra realizado en la época de Menéndez Pidal en la cara oeste debido a la falta de trabazón de los materiales utilizados. El Ayuntamiento de Valencia de Don Juan ha solicitado una ayuda de 14. 500 euros para completar la financiación necesaria -hasta 29.000 euros- para arreglar la grieta trabándola y consolidándola. Los paramentos de la torre del homenaje son de aparejo sólido de mampostería bien trabada; sus muros de piedra tienen un espesor de 1,5 a 2 metros. En el borde superior conserva un bonito dispositivo de modillones muy labrados sobre los que se desarrollan los matacanes.

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