Industrias abandonadas durante décadas
La coyuntura que vive el sector energético leonés plantea uno de los peores y más cruciales momentos en mucho tiempo. Si en otras ocasiones era la obligada reconversión de la minería por un lado y de las eléctricas por otro (el PP trató de vincularlos en 1996 y fracasó por la respuesta social) ahora la ligazón viene obligada por la coincidencia de un nuevo marco normativo para el carbón y el impacto en la industria española del compromiso de la UE de cumplir el Protocolo de Kioto para reducir la contaminación y el cambio climático mediante la reducción de emisiones. Ambos sectores están estrechamente ligados, pero hasta ahora habían tenido políticas paralelas aunque distintas, que ahora estrechan su distancia. Cerrar térmicas obliga a cerrar minas en porcentaje casi similar. Durante tres décadas no hubo una política que obligase a la minería a racionalizarse y modernizarse para cumplir criterios racionales de productividad, se la necesitaba, entregaba carbón para contribuir con electricidad al impresionante desarrollo industrial español paralelo y nadie se preocupó. En cuanto a las eléctricas baste decir que la última leonesa es de 1984, sin que se haya modernizado su tecnología y ampliado o cambiado el tendido que evacúa la electricidad que genera. Nadie tuvo en cuenta que el resto de la industria crecía y aumentaba a la par la contaminación entonces asumible de las térmicas. Y las eléctricas no invirtieron en mejorar. Hoy, todo se «amontona».