| Crónica | Testimonio |
«Jamás he vuelto a ser la misma»
María relata su peculiar lucha contra el cáncer desde que hace cuatro años le detectaron un tumor en un pecho
Era martes. Lo recuerda bien. Unos días atrás se había palpado un «bultito» en el pecho. «Creí que sería un vulgar quiste. Siempre soy demasiado optimista». Acudió a una famosa clínica madrileña por recomendación de una amiga. Viajó sola. «En casa no dije nada por no alarmar». María tiene 52 años, tres hijos y una vida laboral «endiablada». Recuerda que eran las seis de la tarde. Tras conocer el diagnóstico, bajó las escaleras de la clínica dando traspiés y, al llegar a la calle, «me eché a llorar como una loca». Una mujer le preguntó incluso qué le pasaba. Tardó varias horas en decirse a sí misma que era cáncer. De regreso a casa tuvo que parar varias veces en la carretera. «Cáncer, cáncer, cáncer...». Lo repetía una y otra vez para asimilarlo. «¿Y ahora qué hago?», se preguntaba una y otra vez. Llegó a casa y ese día no dijo nada; tampoco al siguiente ni al otro. «Escribí una larga carta a mis hijos, a mi madre, a mi marido, a mis amigos. Me despedía de todos. Les contaba cosas que nunca me había atrevido a decirles». Era una especie de «testamento sentimental». Al final de su carta María pedía un último deseo: «Quiero ser incinerada. Nada de lloros. Os quiero». Luego, dejó de lado todo el sentimentalismo y se puso «manos a la obra». Jamás nadie la oyó un lamento. Han pasado cuatro años y sabe que aún no ha ganado la «guerra», sólo algunas «batallas». «Jamás he vuelto a ser la misma. Pero he aprendido a convivir con ese fantasma. Soy mucho más fuerte...».