La nueva Ejecutiva fue aprobada por el 96,1 por ciento de los delegados presentes en la cita
Un equipo joven y sin experiencia dirigirá el aparato del nuevo PSOE
Chaves y Rodríguez Ibarra son los únicos puentes con el pasado del partido socialista
Carmen Chacón abraza a Pedro Zerolo, ambos de enhorabuena, pues forman parte de la Ejecutiva Federal
Renovación, igualdad entre hombres y mujeres y equilibrio territorial son los criterios en los que se basó José Luis Rodríguez Zapatero al componer la lista de la Comisión Ejecutiva del PSOE. Un equipo con una edad media de 44,2 años, elegido por el amplio apoyo del 96,1 por ciento de los votos, con muy escasa experiencia en tareas de partido, en el que sólo se mantienen ocho de los 28 dirigentes de la anterior dirección, que tendrá que cumplir el mandato del secretario general de abrir el partido «a la inmensa mayoría de los españoles». Rodríguez Zapatero no pudo cumplir su deseo de reducir el número de componentes de la Ejecutiva -un propósito que también tuvieron sus antecesores- para hacer más ágil su funcionamiento. Las presiones de las distintas federaciones regionales, que pugnaron por colocar a sus representantes en el equipo, y el compromiso de paridad de sexos -que finalmente tampoco se cumplió- elevaron al final la cifra a 31 miembros, tres más que en la dirección anterior. Tampoco llevó a término su anunció de que no habría ministros en su Ejecutiva, salvo la excepción de Jesús Caldera, antaño su número dos, a quien quería compensar por no haberle nombrado vicepresidente del Ejecutivo. Finalmente abrió también la puerta al titular de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, al que comunicó su designación como vocal a la 1,30 de la madrugada de este domingo. Esta decisión, que sólo se explica por la insistencia de la delegación de Canarias, deja en un lugar deslucido al ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, el único miembro del equipo que en 2000 aupó a Zapatero a la secretaría general que no estará en la actual dirección del partido. Núcleo duro El núcleo duro de la Ejecutiva girará en torno a José Blanco, reforzado con nuevos poderes en la secretaría de Organización, y lo completarán el andaluz Alfonso Perales en el área de Política Autonómica y Relaciones Institucionales, el asturiano Álvaro Cuesta que repite en Política Municipal, la madrileña de origen malagueño Trinidad Jiménez, que vuelve al área de Internacional que dejó en manos de Manuel Marín cuando fue elegida concejal del Ayuntamiento de Madrid, y el portavoz parlamentario Alfredo Pérez Rubalcaba. Ellos conducirán el «aparato» del partido y se encargarán de mantener la coordinación con el Gobierno y los grupos parlamentarios. Las áreas sectoriales -Igualdad, Educación, Economía, Bienestar Social, Cultura, Medio Ambiente y Movimientos Sociales- han ido a parar a noveles con experiencia sólo en ámbitos locales o, como el caso de Pedro Zerolo, en movimientos sociales muy alejados del partidismo político. La mayor parte de estos dirigentes, así como algunos vocales, desconocían hasta ayer a Rodríguez Zapatero y tampoco habían tenido contacto entre sí. Su inclusión en la lista pone de manifiesto el poder de los barones socialistas, que aunque esta vez han sido apartados de la Ejecutiva para ubicarlos en el Consejo Territorial con más competencias, han exigido una vez más estar presentes con personas de su confianza en el reparto territorial de cargos. «Vienen del norte, del sur, del interior, de la periferia y de la ultraperiferia, de esa España diversa», anunció el secretario general, que aseguró que la dirección del partido será «integrada, integradora, coherente y consistente».