El PP asegura que a día de hoy no se ha descartado que fuera la banda
El PP demostró ayer que su estrategia durante la comisión de investigación va a ser siempre la de que todos los datos apuntaron siempre a la autoría de ETA. El hecho no resultaría novedoso si no fuera porque los populares pretenden que incluso hoy mismo existen sospechas de que ETA fue la responsable de los atentados, sola o en colaboración con grupos islamistas. El principal valedor de esta hipótesis fue el diputado de Unión del Pueblo Navarro-PP Jaime Ignacio del Burgo. El momento culminante de esta actuación fue cuando el diputado del PP le preguntó a Mariano Rayón, jefe de la Unidad Central de Información, uno de los mayores expertos en terrorismo islamista, si conocía el dato de que terroristas de ETA estuvieron viviendo en Bagdad hasta el día en el que las tropas norteamericanas entraron en la ciudad iraquí. Mientras en el resto de miembros de la comisión se reían de la afirmación, Rayón se contuvo y dijo que no le constaba ese dato aunque tomaba «nota». Las fuentes que citaba Del Burgo y que, según él, ligaban a ETA con el terrorismo islámico, eran un artículo escrito por el periodista Manuel Leguineche que citaba a su vez otro publicado en un diario italiano por oro periodista que Del Burgo ni siquiera recordaba. Pese a la contestación de Rayón, el diputado del PP se permitió recomendarle que investigara el asunto. Del Burgo introdujo otro dato que, según afirmó, podría conectar a ETA con el islamismo. Jamal Ahmidam, conocido como El Chino, uno de los terroristas que se suicidaron en el piso de Leganés hacía frecuentes viajes al País Vasco. Y también, ante la indignación del diputado del PNV Emilio Olavaria, aseguró que el etarra José Luis Urrusolo Sistiaga mantuvo correspondencia con un terrorista islámico en la que le proponía colaborar en un atentado para «doblegar al Estado español». Y, ya en medio de la hilaridad de los presentes, afirmó que el dueño de una tienda en la que se compraron los teléfonos móviles del atentado aseguró que unos clientes que hablaban en búlgaro compraron también teléfonos.