| Crónica política | Comisión 11-M |
El «show» de la furgoneta
Fungairiño sostiene que no sabía de la existencia del furgón de Alcalá y se escuda en que sólo ve documentales de la BBC
Martínez Pujalte preguntó por el señor X del atentado
Si no se estuviera investigando algo tan serio, algunos pasajes de los debates de la Comisión del 11-M de esta semana podrían aprovecharse para espectáculos de los que recorren provincias. Y con éxito garantizado. Un título posible de la función sería El show de la furgoneta con la ventaja publicitaria de que toda España sabe de ese vehículo, menos Fungairiño, claro, un obseso televidente de documentales de la BBC. Con este hombre en el papel de caradura, y con Aznar, Acebes y Zaplana, como auténtico trío de excelentes actores de la casa de los líos, el espectáculo prometía. Y con perros incluídos, porque la Comisión perdió tres horas al confundir a Hannibal, que sólo rodeó la furgoneta, con Loby que entró a olisquear pero debía estar resfriado aquella mañana porque no percibió que allí había restos de dinamita. El debate fue sin deserdicio y daba para un capítulo de teleserie con título parcial de «No sin mi perro». Fragmentos de diálogo impagables para el guión los aportó Baltasar Garzón: «En la tarde del 11-M, el policía Díaz Pintado, me dijo que situaba la autoría del atentado al 50 por ciento entre etarras e islamistas. Pero, ¿cincuenta por ciento tirando hacia el Norte o hacia el Sur?, le pregunté, y me respondió que hacia el Sur». Teniendo en cuenta que a Díaz Pintado lo ha situado la prensa como más próximo al PP que a la izquierda, parece fuera de toda duda que la propia Policía se convencía a medida que pasaban las horas, las horas primeras, de que los islamistas estaban detrás de la masacre. Pero el viernes día 12 a las diez de la mañana la Policía ya sabía por el teléfono de la bolsa de explosivos sin estallar que la pista islámica era casi definitiva. Que el ministro Acebes no lo aceptara públicamente hasta la noche del sábado día 13, treinta y dos horas después, resulta increíble. Para hacerlo verosímil se han esforzado Zaplana y el diario El Mundo en sugerir que la Policía -y sobre todo la Guardia Civil- engañó al pobre ministro. Algo así como que lo sabía todo el mundo mundial pero que a él, aun siendo el jefe, le escondían los datos básicos y por lo tanto no mentía, sino que no lo sabía. «Decía lo que Aznar quería que dijese, que era ETA, al margen de los datos, porque es el colaborador más dispuesto a decir sin rechistar lo que le mande su jefe», se ha escuchado esta semana en los pasillos del Congreso como conclusión piadosa. Pero, así las cosas, así de tontas, este mismo viernes, reapareció Aznar, en esta ocasión vía radio colombiana. Y ya se sabe que últimamente cuando el ex Presidente reaparece lo hace descalificando a uno de los suyos, además de a los de siempre. Hace diez días cobró y muy duro Mariano Rajoy al serle corregida casi toda su política con lápiz rojo. Y ahora el pobre Acebes al que se ve que no sólo le engañaba su propia policía, como aseguran los enredadores, sino también Aznar. O , si no, ¿ como se explica que ahora diga el ex Presidente que al mediodía del sábado ya se sabía que la pista islámica era sólida?. ¿Qué hacía entonces Acebes poniendo otra vez el disco de ETA a las tres de la tarde de ese día?. Entre los personajes secundarios pero con futuro destacaría el diputado popular Vicente Martínez Pujalte, un hombre siempre caminando atado a un móvil que entra y sale de la Comisión cien veces al día. Su frase principal de la semana, textual, es ésta: «Hay que saber quien es el señor X de este atentado», en referencia al Señor X del caso GAL con la que sus brillantes antecesores en el arte de enredar Alvarez Cascos, Ramallo y Trillo, venían a situar a Felipe González. Por un momento se temió que le cargaran el mochuelo de la masacre a Felipe y, por añadidura de sus consignas históricas, a Polanco. Pero la función, siempre citando frases textuales de lo escuchado esta semana, debería incluir la intervención, que consta en acta, del diputado Cerdà, de Esquerra Republicana, quien aseguró haber recibido un SMS durante los debates de la Comisión que decía: «Nos vemos en el Teatro Erótico Rasputín. Paga Jaime Matas. Pásalo.» Sabe el diputado Cerdà y todo el mundo, que aunque la delegación balear a Moscú estuviera integrada por siete personas incluyendo al Presidente Matas, y aunque el cargo cesado justificara en los gastos oficiales siete entradas al mencionado teatro, Matas, según nota oficial del Gobierno balear, no asistió al espectáculo erótico por lo que el SMS estaba errado. Pero allí quedó escrito en el acta parlamentaria porque nadie pidió que se retirara. Martinez Pujalte lo escuchó, ya que milagrosamente estaba sentado en aquel momento, así que se levantó con su móvil y se le escuchó decir en el pasillo : «No sé si vale la pena porque solo había tres periodistas dentro de la Comisión». Más o menos, pero uno era de La Voz. Lo cierto es que esta semana con Fungairiño, el lío de los perros y con Garzón, la Comisión se ha reavivado augurándose grandes sesiones en la semana que comparecen los periodistas. A Antonio Franco lo llamó Aznar dos veces el 11-M para confundirlo; a Miguel Platón de EFE no consta que lo llamara porque si el sábado al mediodía Aznar ya creía que la pista islámica era sólida, Platón horas después seguía difundiendo al mundo la versión de ETA. Y comparecerá también Pedro J. Ramirez que no se podía perder una ocasión como ésta después de figurar en todas la salsas.