Un informe, que publicará Naciones Unidas, demuestra la capacidad de Al Qaida para financiarse
La organización de los atentados del 11-M costó menos de 10.000 dólares
Según la ONU, las sanciones emitidas contra los grupos terroristas han fracasado
El ataque a los trenes de cercanías de Madrid fue perpretado con financiación obtenida en España
Los atentados del 11 de marzo en Madrid, en los que murieron 191 personas, costaron a sus autores menos de 10.000 dólares (unos 8.315 euros), según datos recientes de la ONU. La cadena británica BBC se hizo con una copia de un documento, que tiene previsto publicar mañana Naciones Unidas, en el que se explica que las grandes inversiones de dinero en atentados terroristas parecen haber perdido impor-tancia en la actualidad. Ahora, lo más común es que las propias células de Al Qaida y sus colaboradores se financien a sí mismos. Los atentados de Nueva York en el 2001, la operación más compleja acometida hasta el momento por la red terrorista, fueron financiados desde el exterior y costaron, según la comisión estadounidense creada para la ocasión, entre 400.000 y 500.000 dólares. Sin embargo, en otros casos, como en Madrid, los atentados parecen haber sido financiados desde dentro, a menudo gracias a pequeños delitos como el fraude de tarjetas de crédito o falsificaciones de pasaportes. El relativamente bajo coste de los ataques se debe en parte a la tecnología convencional utilizada. En Madrid, los autores utilizaron explosivos robados y teléfonos móviles como detonadores. El informe confirma lo que algunos expertos en contraterrorismo creían: a pesar de la utilidad de cortar la financiación de los grupos extremistas, ésta no es la mejor forma de prevenir nuevos ataques. Además, el documento de la ONU dice que Al Qaida se ha convertido en una «tenue red de grupos afiliados» que pueden operar de forma independiente contra objetivos locales con recursos limitados, lo que convierte a la financiación en algo menos relevante. Sanciones sin éxito En el informe de Naciones Unidas se indica además que las sanciones y otras medidas llevadas a cabo por la organización supranacional han tenido un éxito «menor de los esperado y un impacto limitado». En concreto, las sanciones de la ONU incluyen prohibiciones de viaje y embargo de armas a 317 individuos y 112 grupos que están relacionados con Al Qaida o con los talibán. Estas sanciones se impusieron por primera vez en 1999, pero cobraron trascendencia tras los ataques del 11-S, cuando Washington multiplicó sus esfuerzos por intentar ahogar financieramente al terrorismo internacional. Sin embargo, lo que ha demostrado Al Qaida a consecuencia de las sanciones de la ONU es que cuenta con una habilidad probada para conseguir adaptarse a las circunstancias, ser flexible y encontrar fórmulas que le pongan siempre un paso por delante de las autoridades. El quinto atentado Los artefactos colocados ayer en Santiago de Compostela y en el Paseo Marítimo de A Coruña constituyen el quinto ataque de la banda terrorista ETA en la costa del Norte y Oeste de España en lo que va de verano. El primero fue el 7 de agosto en San Vicente de la Barquera (Cantabria). Una bomba contenida en un recipiente de plástico estalló en la avenida Miramar minutos después de que el diario Gara recibiera un aviso de su colocación en nombre de la banda terrorista. El mismo día, otro artefacto hizo explosión en una casa abandonada de la localidad asturiana de Ribadesella (Asturias) sin causar víctima alguna. En esta ocasión, ETA alertó no sólo a Gara sino también al diario La Nueva España de Oviedo. Días después, el 12 de agosto, un explosivo de baja potencia colocado en una bolsa de plástico estalló en el Paseo Pereda de Santander, una de las zonas más concurridas de la capital cántabra.