Maidé se entregó una vez que la televisión autonómica leyó un comunicado escrito por él
Un hombre mata a un policía local en Sueca tras discutir con su mujer
El agresor, que ya está en prisión, se atrincheró once horas en su domicilio con una escopeta
La policía introduce en un coche al presunto homicida
El juez de guardia ordenó ayer el ingreso en prisión del hombre de 40 años que el sábado por la noche presuntamente mató a un policía local e hirió a un guardia civil, en la localidad valenciana de Sueca. Durante once horas, el presunto homicida permaneció atrincherado en su domicilio, armado con una escopeta, tras discutir con su mujer que acababa de anunciarle la intención de divorciarse. La pesadilla que vivió Sueca (25.000 habitantes) terminó sobre las 8:30 horas, una vez que la televisión autonómica Canal 9 accediera a emitir un comunicado escrito por Felicísimo Maide, de 40 años, en el que culpaba de su situación psicológica al tratamiento que le había prescrito su facultativo del seguro médico. Tras ser interrogado por la Guardia Civil, el detenido fue puesto a disposición del Jugado de Guardia de Sueca, cuyo titular ordenó su ingreso en prisión sin fianza. Maide fue trasladado hasta el centro penitenciario de Picassent. Los hechos comenzaron sobre las 21.30 horas del sábado, cuando Felicísimo Maidé, natural de Salamanca, mantuvo una discusión con su esposa, a la que supuestamente acusó de haberle sido infiel. Ella, impedida de una pierna y vendedora de la Once, le acababa de anunciar que quería divorciarse. Durante el altercado, el hombre efectuó diversos disparos con su escopeta de caza, arma semiautomática del calibre 12 para la que tenía permiso. Tanto su mujer como sus dos hijos, de 18 y 14 años, pudieron abandonar la vivienda sin resultar heridos. El tiroteo Para entonces, los vecinos de la finca, ubicada en la calle Alfonso el Magnánimo 17, habían llamado a la Policía Local para denunciar que habían escuchado disparos en el piso sexto. La dotación de un coche patrulla llegó al lugar sobre las 22:00 horas, momento en que Felicísimo Maide salió a la terraza y presuntamente comenzó a disparar contra los agentes. Uno de los policías murió al recibir un tiro cuando intentaba convencer al hombre para que dejara el arma y se entregara. Hasta el lugar también acudieron agentes de la Guardia Civil contra los que también disparó el tirador. Uno de ellos resultó herido leve al ser alcanzado por las postas cuando se acercaba al portal de la vivienda. Sin embargo, el chaleco antibalas le salvó la vida y el golpe de las postas sólo le provocó un fuerte hematoma en el tórax y un rasguño en el brazo derecho. El agente fue trasladado a un centro hospitalario, donde recibió el alta a las pocas horas. Para evitar nuevas víctimas, los Grupos Especiales de Intervención de la Guardia Civil y la Policía Local acordonaron un perímetro de cien metros entorno a la vivienda, lo que impidió que muchos vecinos pudieran regresar o salir de sus domicilios. Durante toda la madrugada, los negociadores del instituto armado intentaron hablar con el francotirador. Felicísimo Meide se negó en todo momento a tratar con ellos, hasta que a primeras horas del día solicitó, como condición para entregarse, que la televisión autonómica leyera su comunicado. Hasta ese momento no había podido ser rescatado el cadáver del policía local Tomás Catalá, de 35 años, casado y con una niña de 3 años. Su cuerpo estuvo tirado en el suelo durante siete horas. Este agente, que llevaba once años en el cuerpo, estaba destinado a labores administrativas, pero el sábado cambio de puesto. Tomás Catalá había acudido al servicio en la calle Alfonso el Magnánimo cuando sólo le faltaban diez minutos para terminar su jornada laboral.