Baltar da por zanjada la amenaza de escisión tras una reunión «sin vencedores ni vencidos»
Fraga se desmaya en medio del debate sobre el estado de la autonomía gallega
El presidente atribuye su crisis a la convalecencia «mal llevada» por una gastroenteritis
El presidente de la Xunta, Manuel Fraga, es asistido por varios diputados tras sufrir un desmayo
La tensión de la crisis del PP gallego hizo mella en el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, que sufrió ayer una lipotimia mientras intervenía en el debate sobre el estado de la autonomía en el Parlamento de Santiago. Poco antes, el líder de los «rebeldes» orensanos, José Luis Baltar, había anunciado que el conflicto interno quedaba zanjado «sin vencedores ni vencidos». Cuando llevaba casi una hora y cuarto de intervención, y tras acusar una fatiga evidente, Fraga sufrió un leve desvanecimiento, pero continúo a duras penas con su discurso hasta que cayó desplomado en la tribuna. El conselleiro de Sanidad, José Manuel González Álvarez, el diputado popular Miguel Santalices y el socialista Francisco Ceviño se acercaron a la tribuna para atender al presidente gallego. Aunque éste se resistió a abandonarla («He dicho que no», llegó a decir con la voz ya quebrada) e insistía en continuar con su intervención, cuando empezó a perder el equilibrio tuvo que ser evacuado de la Cámara en una silla de ruedas. Lipotimia Los facultativos le diagnosticaron una lipotimia como consecuencia de la deshidratación derivada de la gastroenteritis que sufrió la semana pasada, mientras se producían sus encuentros negociadores con José Luis Baltar para resolver la crisis planteada por éste en el seno del Partido Popular de Galicia. La sesión, que había sido interrumpida, se reanudó una hora más tarde, una vez que los médicos autorizaron a Fraga volver a su actividad, aunque con el consejo de que lo hiciese con brevedad y después se tomase el descanso necesario. El presidente autonómico resumió el resto de su intervención en trece minutos y, seguidamente, se retiró a su domicilio para recuperarse. La Junta de Portavoces acordó un aplazamiento de la sesión de 24 horas. Crisis cerrada La noche anterior Manuel Fraga había mantenido un tercer encuentro en su residencia con José Luis Baltar para resolver el conflicto abierto en el PP gallego con la amenaza de escisión de los parlamentarios de Orense. El presidente de la diputación provincial dio ayer por «totalmente cerrada» la crisis en la que, aseguró, «no hay vencedores ni vencidos». Baltar no quiso desvelar el contenido concreto de los acuerdos alcanzados con el presidente de la Xunta y se limitó a señalar que se verán en el próximo congreso del PPdeG y en los presupuestos que presentará el ejecutivo gallego. «Sólo se trataba -precisó- de plantear que las cosas fueran de otra manera, no porque se estén haciendo mal sino porque algunos creemos que se podrían hacer de otra forma, y eso ha sido todo». La crisis, abierta hace veinte días al comunicar José Luis Baltar al presidente de la Xunta que abandonaría el partido si no se atendían una serie de exigencias, se cierra así como si nada hubiera pasado, «entre amigos», como había anunciado Fraga.