El 12% de los vecinos de Alcalá de Henares presenta alteraciones pese a no viajar en los trenes
La mitad de los heridos del 11-M puede sufrir trastornos mentales permanentes
Un estudio revela altos índices de estrés, agorafobia y depresión en los afectados
El 44 por ciento de los cerca de 1.500 heridos del 11-M sufre importantes trastornos mentales a raíz de los atentados. Unas dolencias que en el futuro podrían convertirse en enfermedades permanentes. Se trata del estrés postraumático, un síndrome de «consecuencias devastadoras» que se caracteriza por el recuerdo continuado de imágenes relacionadas con la masacre y que fuerza a las víctimas a cambiar sus hábitos cotidianos y a vivir en un estado de «nerviosismo permanente». La alerta sobre la extensión de estos problemas entre los afectados por la tragedia la ha dado la Universidad Complutense de Alcalá de Henares. Los especialistas de este centro, en coordinación con los expertos la Universidad de Medicina de Nueva York bregados en el 11-S, han realizado el primer estudio psicopatológico sobre las consecuencias de los atentados de Madrid en los tres grupos más directamente afectados: los ciudadanos de Alcalá que perdieron a decenas de vecinos, los heridos que viajaban en los trenes y los policías que trabajaron en el rescate de las víctimas. Heridas que no curarán nunca Las conclusiones del informe confirman los temores de los especialistas de que los atentados de Madrid han dejado heridas que no son visibles pero que podrían no curarse nunca. Las cifras hablan por sí solas: el 12% de los 500 vecinos de Alcalá analizados, aun cuando no viajaban en los trenes, presenta síntomas de este estrés postraumático frente al apenas 1% de media de la población europea que sufre estos desórdenes mentales. «El estrés postraumático se traduce en «recuerdos intrusivos» (no deseados) de los momentos más duros vividos aquel jueves de marzo. Hay un pensamiento que se repite de manera recurrente. Según el profesor Enrique Sainz, miembro del Servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón, a buena parte de los 127 heridos que fueron entrevistados le tortura la imagen de ellos mismos obligados a pisar los cadáveres de otros viajeros para poder salir de los trenes. El shock, a la vista de los datos del informe, fue mucho menor para los miembros de las fuerzas de Seguridad que participaron en el rescate de muertos y heridos. Sólo el 1 por ciento de los 153 policías estudiados tiene síntomas de estrés.