| Entrevista | Ángel Juárez |

«Nuestro mercado se ha regulado sólo de hace diez años para acá»

«¿Si tengo picaduras de abeja? Hay temporadas que no bajo de quince o veinte al día, aunque eso también te vacuna y por otra parte es algo que tampoco puedes evitar»

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A. Núñez - león
León

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Según el secretario de la Asociación Provincial de Apicultores, Angel Juárez, el subsector de la miel está pasando de ser una ocupación casi marginal para la agricultura a casi la tercera fuente de ingresos para gran parte de la población rural, sólo precedida por la agricultura propiamente dicha y las subvenciones europeas de la PAC, aunque no le va a la zaga el aprovechamiento de otros productos silvícolasque no requieren siembra ni recolección, como setas o yerbas medicionales. Todos son negocios opacos para Hacienda, aunque la Junta ha empezado a hacer su propia registro de colmenas y colmeneros: 43.500 y 1.500 en total, respectivamente. -¿Si gue siendo una actividad complementaria o ya representa una fuente de ingresos importante para los pueblos? -Yo pienso que en términos generales sigue siendo complementaria. Como profesionales o «a título principal», como se dice ahora, puede haber cincuenta apicultores o poco más en toda la provincia, porque, para ser considerados como tales tienen que reunir una serie de requisitos: un mínimo de 150 colmenas y demostrar que vives de ellas, o sea que, también como mínimo, la mitad de tus ingresos provienen de la apicultura, estar dado de alta como autónomo o en la Seguridad Social agraria, etcétera. También hay que demostrar que se lleva un cierto tiempo en la actividad, como cualquier ganadero, lo que no siempre es fácil. -¿El de la miel es un mercado todavía localista y casero o aspira a convertirse en algo más serio, con sus propias denominaciones de origen, por ejemplo de cara a la exportación? -La denominación de origen en León es prácticamente imposible, aunque sí podría conseguirse lo que se llama una «denominación geográfica protegida» o un sello de calidad. Hay tal variedad de mieles en León que es inviable determinar una denominación de origen, ni siquiera para unas pocas comarcas. No pasa, por ejemplo, como en la Alcarria, que se limita a la miel de romero. Aquí ni siquiera podrían especializarse las comarcas o diferenciarse entre sí. Otro ejemplo: si quisiéramos reclamar aquí una denominazión de miel de brezo, nos encontraríamos con no menos de doscientas variedades y precisamente esa riqueza es la que impide clasificarlas. -¿Cual sería la mejor o la más exportable? -No hay mejor ni peor, sino que todas son variedades o, por lo menos, nadie puede comprometerse a decir que una miel es mejor que otra. Simplemente son distintas en cuanto a la textura, al sabor, que en ocasiones puede ser hasta un poco amarga, aunque esto no lo conozca mucha gente. Y en León tenemos un montón de variedades de miel. -¿Había muchas más colmenas antaño? ¿Tienden a recuperarse ahora o es sólo una moda o un recurso ocasional para los pueblos? -Antiguamente no había colmenas propiamente dichas, sino lo que llaman cepos y truébanos, o sea simplemente troncos donde se metían los enjambres que progresaban a su aire. No es que fueran panales salvajes ni semisalvajes, sino que cada agricultor tenía sus propios troncos semihuecos de árbol que recolectaba periódicamente. ¿Cuándo empezó a regularse en serio la actividad? No hará más allá de una década. La normativa de la Junta salió en 1997 y anteriormente cada apicultor funcionaba a su aire, como si las abejas fueran una explotación ganadera más. El registro apícola, como tal, sólo empezó a funcionar a finales de los noventa con carácter obligatorio. -¿Las ayudas de la PAC son también importantes para los apicultores? -Nuestras ayudas a través de la PAC y de la Junta van por dos vías. Una es la que llaman la prima de polinización, a la que sólo tienen acceso los grandes apicultores que se dedican a esto como primera fuente de ingresos, que son muy pocos. La otra se destina básicamente a formación profesional ¿Si son suficientes o comparables con otras actividades agrícolas o ganaderas? Está claro que no, pero son bienvenidas, porque hasta hace poco no había nada. Pero es obvio que no pueden compararse con las que reciben otras actividades del campo, incluídas las de dejar las tierras sin trabajar. -Si se le dice a alguién en la ciudad que un enjambre de abejas no es peligroso, probablemente nadie lo crea. ¿A usted cuántas veces le han picado? -A mí muchas. No le puede decir ni veinte ni treinta, ni dar ni sumar. Mire usted, lo normal es que en un día de castra de miel vuelvas para casa con esas veinte o treinta picaduras. Otra cosa es que nos protejamos para que nos piquen lo menos posible... pero cuando estás sacando la miel no lo puedes evitar, porque estás trabajando y en el momento en que empiezas a abrir las colmenas, aunque las ahumes, las abejas se alborotan y se te echan encima, evidentemente. Otra cosa es que estés acostumbrado y vacunado contra los aguijones, lo cual tampoco deja de ser una ventaja.

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