La tragedia se multiplicó al morir la abuela de un ataque al corazón
Muere el hombre que se quemó tras matar a su pareja en Huelva
«Ni una muerte más», lema que portaban todas las mujeres en el entierro de la víctima
Cientos de mujeres asistieron al entierro de la víctima de Huelva
«Ni una muerte más». Este era el lema que se veía en todas las caras de las decenas de mujeres que acudieron ayer al entierro, junto a medio millar de personas que se acercaron hasta el tanatorio de Huelva, de María Teresa Otero Vélez, de 37 años, la última víctima por violencia de género. La tragedia se multiplicó por dos, puesto que la abuela de la víctima, de 90 años de edad, falleció horas después como consecuencia de un infarto producido al enterarse del terrible suceso. María Teresa, que era profesora de inglés en el instituto Pintor Pedro Gómez, recibió sepultura junto a su padre, mientras que la abuela era incinerada al mismo tiempo en el cementerio de La Soledad de Huelva. En la madrugada del veirnes también murió el presunto asesino, de 27 años, que el pasado jueves asestó varias cuchilladas a María Teresa y después se prendió fuego a lo bonzo. Las llamas llegaron hasta el coche de la víctima que, aunque aún permanecía viva, murió poco después de la llegada de los servicios médicos. El agresor, Edel Cedeño, de nacionalidad cubana, ingresó con quemaduras en el 90% del cuerpo en la Unidad de Quemados del hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Profesores, alumnos y familiares le daban el último adiós hoy a María Teresa, «una chica normal, una compañera muy querida», dijo Claudia Romero, una profesora del instituto, que además destacó de ella que «era una buena persona, una chica muy sana y muy equilibrada». Conmocionados por lo ocurrido, los alumnos depositaron multitud de ramos de flores junto a la que era su profesora. «Es impactante. Estamos todos fatal porque es una tragedia; pero deja un recuerdo muy bonito», añadió Romero. «Esto ha sido una doble tragedia, es muy dramático, la abuela y la nieta», apuntó otra profesora. «No sabíamos nada, pero la queríamos mucho», dijo un alumno de esta profesora de inglés que se ha convertido en la víctima número 58 de la violencia de género en España. Muerte anunciada Hasta el tanatorio se acercó la ex pareja del presunto asesino, un boxeador cubano con antecedentes penales, que se desplazó desde Barcelona para subrayar que esta muerte puede servir para que ninguna mujer «permita que le levanten la mano». La ex del presunto agresor, a la que Edel desgarró el brazo, comentó que llamó a María Teresa para advertirle del peligro que corría al estar con el boxeador cubano, acusado de violación.