Diario de León

Los arrestados eran el relevo del comando suicida que iba a a atentar contra la Audiencia

Los últimos islamistas detenidos estaban preparados para inmolarse

Garzón les acusa de captación y presunta implicación en la preparación de acciones terroristas

Djamel Merabet, argelino,detenido en Málaga

Djamel Merabet, argelino,detenido en Málaga

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Melchor Sáiz-Pardo - madrid
León

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Los trece islamistas detenidos el jueves por orden del juez Baltasar Garzón formaban tres células «diferentes e independientes» que, además de haber participado en labores de apoyo al comando que pretendía volar la Audiencia Nacional, planeaban nuevos atentados una vez que el primer grupo se hubiese suicidado en el ataque contra la sede judicial madrileña. La acusación formal contra los últimos arrestados en Madrid, Andalucía, Valencia y en los centros penitenciarios de Pontevedra, Cádiz y Álava es «presunta implicación en la preparación de acciones terroristas, habiendo realizado labores de captación, proselitismo y actividades de apoyo e infraestructura a una célula islamista». Estas tareas habían sido escrupulosamente repartidas: atentados, reclutamiento y propaganda. La policía considera que los seis argelinos arrestados en Cádiz, Valencia y en Tabernes de Valldigna (Valencia) componían el primero de estos grupos, la retaguardia del comando desarticulado la pasada semana y que lideraba Achraf. Estos activistas iban a ser el «relevo inmediato» del primer comando. Tenían la determinación de «suplir a los primeros» activistas inmolados en la Audiencia Nacional porque ya estaban listos para «el martirio mediante el suicidio». Los documentos de la investigación subrayan que ninguno de estos terroristas había pasado por la «conversión en las cárceles» pero ya habían mantenido «reuniones clandestinas» para determinar la «manera» de atacar «objetivos». Reclutamiento en las cárceles El segundo eje era el carcelario o de reclutamiento. Tras las detenciones de la pasada semana en Topas, el trabajo de «captación» de nuevos muyahidines para unirse al grupo Mártires para Marruecos tenía su máximo exponente en el preso Mustafá Zanibar, incomunicado desde el jueves en Nanclares (Álava). Este argelino, condenado a 26 años por quemar vivo a otro musulmán en El Ejido (Almería), había sido captado por el propio Achraf durante su estancia en a la centro salmantino de Topas. Zanibar, al ser dispersado a la prisión pontevedresa de A Lama, llevó consigo el «sistema de reclutamiento piramidal» diseñado por Achraf. Según fuentes judiciales, el asesino-pirómano ya había convertido para la causa a tres de los internos del centro pontevedrés también incomunicados por orden de Garzón: al marroquí Mohamed Amin y a los argelinos Kouni Soubi (que fue lugarteniente en el GIA del jefe del 11-M, Allekema Lamari) y Aspari Smail. El imán Zaníbar, que fue trasladado a Nanclares en septiembre al detectar Prisiones su red de captación y coacción, basaba su estrategia de reclutamiento en el dinero. El tercer grupo desarticulado era el dedicado a la propaganda, al que pertenecían los dos detenidos en Madrid, a los que se les ha incautado documentación, pero no explosivos ni armas. Varios miembros de este entramado no han podido ser identificados y siguen en libertad en zonas de Málaga, Almería, Madrid y Pamplona.

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