Diario de León

| Reportaje | Con la maleta a cuestas |

Del ático al entresuelo

Los ediles del antiguo equipo de gobierno desalojaron los despachos de sus concejalías para que, una vez que la semana se haga hábil, se produzca el cambio de ubicaciones

Publicado por
J. Vázquez / A. Caballero - león
León

Creado:

Actualizado:

Sopló el viento con fuerza -no se sabe si mistral o siroco-; pasaron los nubarrones de la panza de burro leonesa y salió el sol; por la noche cada cual se mojó por la parte que quiso; y amaneció el sábado con la impresión de que el viernes había sido día de un calendario en sepia, muy lejano en el tiempo. Paseaban las parejas por la calle Ancha y Gaudí dormía el sueño de toda la ciudad frente a Botines; había barrenderos y palomas; no pasaba nada, con todo lo que había pasado. Pese a todo, el Ayuntamiento de León seguía en su sitio, aunque en algunas de sus dependencias ya no había los mismos trastes que en los últimos diecisiete meses, sino que se abrían al vacío de un mobiliario impersonal, en espera de que los inquilinos que suscribieron la moción de censura aporten su toque propio a la decoración. Los concejales del grupo socialista y de la UPL ya habían aprovechado su última jornada laboral en el equipo de gobierno para hacer recuento en cajas de los utensilios almacenados en sus despachos. En vista de que el puente concede tregua y moratoria para el cambio -que a efectos políticos ya es totalmente efectivo y quien tiene la vara manda- unos optaron por dejar los rastros de su salida en planta y otros los bajaron al entresuelo del consistorio de Ordoño II, donde esperan en el almacén a que los ediles populares abandonen la planta quinta y se pueda hacer la permuta. El menos remolón de todos los concejales para el desalojo fue Francisco Fernández, que embaló rápidamente el zoológico particular, formado por una réplica de su perro Sumo y un orangután de tómbola -aunque dejó para el sucesor la figura del león rampante del escudo provincial sobre el tapiz de la pared-; echó un último vistazo al ático de la séptima y cerró la puerta tras de sí antes de irse de viaje -con vuelta, dijo-. El tercer alcalde socialista de la ciudad bajó con el proverbio árabe metido en la cabeza hasta que llegó a la calle: «Cuando subas saluda a derecha e izquierda, porque cuando bajes te encontrarás con los mismos». Otro, pensó: «El último que apague la luz».

tracking