La policía acusa al sirio detenido en Irún de ser una «pieza clave» en la preparación del 11-M
Los restos de un teléfono móvil destrozado y recuperado entre los escombros del piso de Leganés en el que el 3 de abril se suicidaron siete de los terroristas del 11-M han servido a la policía para llegar hasta el sirio Adnan Waki, detenido el miércoles en Irún (Guipúzcoa), que es, según los servicios de Información de la policía, una «pieza clave» en los ataques de los trenes ya que participó de «manera activa» en los preparativos de la masacre. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, calificó ayer al presunto terrorista de «una persona importante en la comisión de los atentados del 11-M». El seguimiento del terminal, de varias tarjetas de prepago y de una factura han llevado a los agentes a concluir que Waki mantuvo relación con al menos cinco de los siete suicidas: prestó su teléfono a tres de los terroristas para evitar los posibles seguimientos de las fuerzas de Seguridad y estuvo en contacto con los dos máximos responsables de la célula, Jamal Ahmidam, El chino , y Serhane Ben Fakhet, El tunecino . Según la información, en el móvil hallado en Leganés fue introducida el 9 de enero del 2004 la tarjeta SIM que habitualmente usaba el sirio residente en Guipúzcoa. Ese mismo día -recogen los informes- tres de los terroristas suicidas usaron esa misma terminal con sus tarjetas. Además, la policía, tras estudiar el «tráfico de llamadas» de ese terminal, ha descubierto que Waki mantuvo «numerosos contactos» con El chino. Los agentes creen que en verano del año pasado Waki se fue a vivir a la casa de Ben Fakhet para participar en los preparativos del 11-M.