El Partido Popular acusa al Gobierno de llevarse por delante a los poderes judicial y legislativo
El Congreso aprueba a la segunda la reforma para elección de jueces
Los populares anuncian que bloquearán la renovación del CGPJ en el 2006
Una diputada del PSOE hace a sus compañeros una seña para indicar el sentido del voto
Tras el fiasco del pasado 25 de noviembre, el Gobierno logró ayer por fin su objetivo al segundo intento. La cámara baja aprobó la reforma del sistema de elección de altos cargos judiciales. En esta ocasión si hubo suficientes diputados, no como hace dos semanas, y el texto superó con creces los 176 votos necesarios -mayoría absoluta- para modificar una ley orgánica, como es la del Poder Judicial. El texto contó con el apoyo de 194 parlamentarios, el rechazo de 137, los del PP, y una abstención. Cuando se apruebe definitivamente la reforma será necesaria una mayoría de tres quintos, y no simple como hasta ahora, en el Poder Judicial para nombrar a los jueces del Tribunal Supremo y a los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las comunidades autónomas. Los populares, que ya habían dicho que presentarán un recurso de inconstitucionalidad, anunciaron ayer que bloquearán la renovación de miembros del Consejo General del Poder Judicial cuando el Parlamento lo aborde en el 2006. El debate fue muy duro en el fondo, aunque respetuoso en las formas. El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, defendió la constitucionalidad de la reforma, que tiene «clara vocación integradora, de convocar, invitar y motivar al consenso». En su opinión, la exigencia de una mayoría reforzada «podrá propiciar una cultura del diálogo y una cultura del entendimiento» en el CGPJ. El ministro aseguró que en estos momentos la mayoría «conservadora» «puede copar absolutamente todos los nombramientos» y ahora va a ser posible que también opine la minoría «progresista». Algo que, dijo, el PP no puede soportar, porque cree que los nombramientos «son de su propiedad, son el premio de su derecho natural». El portavoz del PP, Ignacio Astarloa, no escatimó críticas a un proyecto de ley que calificó de «gravísimo» y al procedimiento empleado para su aprobación, que tildó de «alucinante», al tiempo que anunciaba la ruptura de relaciones con el ministerio de Justicia. Señaló que su grupo participaba en «esta patraña incomprensible» por responsabilidad, aunque consideraba que el debate de ayer era «probablemente el más irregular, más espurio y más desleal de toda la historia parlamentaria». Astarloa aludió a «la semana más trepidante de la historia parlamentaria desde las Cortes de 1188». Y acusó al Gobierno de llevarse por delante «el Poder Judicial y, de paso, el Poder Legislativo». El representante del PP levantó el «acta de defunción del talante» de Zapatero por cambiar las reglas de juego de la democracia y romper el Pacto de Estado sobre la Justicia del 2001. Las restantes fuerzas parlamentarias consideraron que la reforma hace más democrático el sistema de elección.