Un tercio de pescados y mariscos llegan ya de criaderos o de importación
La tercera parte de los pescados y mariscos y, como mínimo, un 10% de las frutas y verduras que se consumen en España proceden ya de países extranjeros, independientemente de la temporada. Según los gestores de Mercaleón, España es, paradójicamente, deficitaria en pescado, a pesar de contar con más de 3.000 kilómetros de costa, lo que se traduce en continuos convenios y conflictos pesqueros con países vecinos, como Marruecos, o en importaciones desde Irlanda, Escocia, Noruega o la costa oeste de Canadá, desde donde el mercado español siempre se aprovisionó de especies como el bacalao y, en general, de todo tipo de pesca de altura, hasta la última «guerra del fletan» frente a Terranova o, ya en Argentina, de merluzas, pescadillas y mariscos. Al margen de la pesca, la mayor parte de la demanda de productos del mar se abastece ahora de la acuicultura, con enormes piscifactorías marinas que están situadas también en los países nórdicos (Noruega o Escocia para el salmón) o especies menos conocidas desde, por ejemplo, Sudáfrica. También al sur de España empiezan a proliferar las piscifactorías de engorde de atunes y en Galicia ya casi resulta raro encontrar un pez, una almeja o un simple mejillón que no haya sido cultivado y que realmente pueda llamarse «salvaje». Se supone que tanto los costes de producción como los de transporte hasta los lugares finales de consumo son mucho más bajos que los de la pesca tradicional, de modo que no deberían incidir, porque para ellos no hay temporadas, en las campañas navideñas. Si no sucede así, debe achacarse a una pura y dura especulación de los mercados y mercaderes en los paises y ciudades de destino: si es previsible un incremento de la demanda por Navidad también puede anticiparse un incremento de la producción, pero casi nunca sucede así en según qué fechas.