Ve injusta la crítica del PP y dice que trata mucho mejor a Rajoy de lo que Aznar le trataba a él
Zapatero rechaza suspender la autonomía vasca frente al plan
Elude hablar sobre la propuesta de Ibarra de retirarle a Ibarretxe el control de la Ertzaintza

Ibarretxe fue aclamado ayer a su llegada a la inauguración de la nueva estación de metro de Sestao
José Luis Rodríguez Zapatero no quiere ni oír hablar de la posibilidad de tomar iniciativas extremas para hacer frente al plan Ibarretxe. Cree que una reacción exagerada generaría un clima de excepción desproporcionado ante el proyecto soberanista del lendakari, un documento que no tiene ninguna validez jurídica ni la tendrá porque las Cortes Generales se lo impedirán. Dado que el plan Ibarretxe no existe legalmente y que los trámites previstos permiten al Congreso de los Diputados tumbarlo antes de que asome la cabeza, el presidente quiere evitar los discursos alarmistas que cree que sólo enturbian más la situación. Como el del presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, que el pasado viernes propuso en una declaración institucional la suspensión de la autonomía del País Vasco y recordó que en 1934 el jefe del Gobierno de la II República, Alejandro Lerroux, tomó esa medida en Cataluña «y no pasó nada». «No me parece brillante el ejemplo de invocar 1934. Respeto las opiniones, pero esto es indicativo de por dónde no deben ir las cosas», recalcó Rodríguez Zapatero para dejar claro su rechazo a la sugerencia de Fraga, de la que también se desmarcó ayer mismo la dirección nacional del PP. Sin comentarios de Ibarra El presidente del Gobierno, en cambio, eludió manifestarse sobre otra propuesta hecha ésta vez por un miembro de su partido, el presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que abogó por retirar al Ejecutivo vasco las competencias en materia de policía autonómica ante el desafío del lendakari y su amenaza de convocar un referéndum ilegal. En una comparecencia pública en el Palacio de La Moncloa en la que anunció el envío de tropas y de ayuda humanitaria a las zonas afectadas por el maremoto, no quiso dejar pasar las duras críticas que el primer partido de la oposición le ha lanzado por su llamada a la calma ante el plan Ibarretxe y por haber decidido entrevistarse con Mariano Rajoy después de recibir al lendakari vasco la próxima semana. Molesto por considerar injustos los ataques, Rodríguez Zapatero pidió a los dirigentes del PP «un poco de juicio» y que antes de hablar otra vez recuerden que el trato que él dispensa a Rajoy es «infinitamente mejor» que el que él recibió en la etapa anterior. Y para demostrarlo subrayó que en tan sólo nueve meses se ha entrevistado con Mariano Rajoy más veces de las que él pudo verse con el entonces presidente José María Aznar en casi cuatro años. Además, siempre que le ha llamado, el actual líder del Partido Popular ha obtenido una respuesta «inmediata», mientras que a él no le descolgó el teléfono en más de una ocasión su antecesor en el cargo. «Proceso lógico» El presidente del Gobierno afeó a los populares que Aznar nunca le comunicara las decisiones que tomaba para luchar contra el terrorismo y que se tuviera que enterar por los medios de comunicación de que iban a reformar la ley de partidos para ilegalizar a Batasuna. Todo ello con el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo ya firmado y vigente. A pesar de los reproches, Rodríguez Zapatero enfatizó que el próximo viernes se verá con Rajoy y argumentó que verá antes a Ibarretxe porque es el «proceso lógico». Primero escuchará al presidente del País Vasco y, una vez recabada toda la información, celebrará una reunión con el presidente del PP «para compartir, para escuchar y para informarle» de las iniciativas que el Gobierno contempla para que el plan fracase. Al líder de la oposición le explicará qué posición mantendrá el Partido Socialista en el Parlamento durante el debate en el que el Congreso rechazará el proyecto soberanista, y auguró que los argumentos de socialistas y populares serán «seguramente coincidentes» en ese pleno. Sobre el pacto Por último, aseguró que escuchará la propuesta del líder de la oposición de sellar un pacto de Estado para preservar la soberanía nacional, pero no dijo en ningún momento si estaba dispuesto a aceptarlo. El Gobierno es reticente a poner límites a las reformas puestas en marcha en esta legislatura y teme que el PP pretenda ponerles coto, por lo que el jefe del Ejecutivo quiso aclarar que el programa de reformas de la Constitución y también las estatutarias «se van a llevar adelante».