Ni Pétain, ni Franco, ni Stalin quisieron a los republicanos
El testimonio de un mando alemán recogido tras la liberación por los servicios secretos americanos corrobora la tesis de que el régimen franquista permitió el exterminio de los españoles

Más de 10.000 republicanos españoles que sufrieron y murieron en los campos nazis de Mauthausen, Gusen, Dachau, Buchenwald, Oranienburg -Sachsenhausen, Neuengamme, Flossenburg ... Hasta ahora se han recopilado 5.189 nombres de españoles asesinados en los diferentes campos. La mayoría murieron en Gusen -más de 4.000- y allí cayeron también los leoneses. Las diferentes investigaciones no se ponen de acuerdo en cuál fue el grado de participación del régimen franquista en el destino que los alemanes nazis prepararon para los españoles republicanos en los campos de concentración, aunque Serrano Súñer no llegó a aclarar qué habló de ello con Hitler en la entrevista que mantuvieron el 27 de septiembre de 1940. D. W. Pike, uno de los más prestigiosos en el estudio del holocausto de los españoles, ha analizado la correspondencia del consulado español en Viena sobre los presos de Mauthausen y concluye que en Madrid se conocía lo que pasaba; incluso se produjo alguna liberación a petición del Gobierno de Franco. Un discurso de August Eigruber, que tenía bajo su jurisdicción el campo de concentración de Mauthausen, señala que «el señor Petain nos dio a esos seis mil españoles rojos (los que había en aquel campo) y declaró: 'No los necesito, no los quiero'. Ofrecimos estos 6.000 españoles al jefe del Estado Franco, el caudillo español. Rehusó y declaró que nunca admitiría a esos españoles rojos que lucharon por una España soviética. Entonces ofrecimos los 6.000 españoles rojos a Stalin y a la Rusia soviética, porque son luchadores por una revolución mundial y el señor Stalin con su Komintern no los aceptó...» El testimonio aparece recogido por Benito Bermejo en su libro sobre el fotógrafo Franciso Boix y que cita a su vez otro informe de los servicios secretos americanos. Los españoles no eran de nadie. Y así lo pensaron también las tropas americanas cuando llegaron a Mauthausen el 5 de mayo de 1945 y dejaron marchar a los franceses, pero retuvieron a los republicanos españoles porque no sabían qué hacer con ellos. Finalmente, Francia recibió y acogió a los supervivientes. En 1950 comunicó las muertes a las familias leonesas.