Diario de León
Hombres y mujeres guardan cola por separado para votar en un colegio electoral de Bagdad

Hombres y mujeres guardan cola por separado para votar en un colegio electoral de Bagdad

Publicado por
Miguel Anxo Murado
León

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Los medios sólo hablaban del coraje, entre otras cosas porque era la única noticia. Era el coraje de los iraquíes que se habían atrevido a votar a pesar de las amenazas. Efectivamente, aún no había concluido la jornada cuando la comisión electoral ya anunciaba un 70% de participación. Por supuesto, se trataba de una cifra sobre votantes inscritos, y no parece lógico que alguien se hubiese inscrito a menos que pensase votar. Pero aún así, ha sido sin duda una proeza, incluso en las provincias kurdas y en las de mayoría chií, donde el riesgo de atentados era menor. En las áreas de mayoría suní y en la propia capital, Bagdad, seguramente la participación habrá sido mucho más baja. Pero esto no impedirá tampoco al Gobierno provisional y a la Casa Blanca declarar el proceso un éxito, como lo describía ya ayer Condolezza Rice. Y lo es, sin duda, desde el punto de vista de la logística y, una vez más, del coraje individual de los votantes. Otra cosa muy distinta es el éxito político, sobre el que es pronto para pronunciarse. Incluso no está claro que este éxito político llegase a beneficiar los intereses de quienes han iniciado el proceso. Intereses de EE.UU. Se ha insistido mucho en que una baja participación suní restaría legitimidad a la constitución que se elaborará en el nuevo parlamento. Pero cabe señalar que esta preocupación es más norteamericana que iraquí: es Estados Unidos quien tiene un interés especial en que la minoría que ha controlado el poder en Iraq desde su creación siga detentándolo. Aunque los suníes fueron la base del poder de Sadam Huseín, para los norteamericanos, como antes para los británicos, constituyen el único contrapeso a dos temores que quizá se han exagerado: la secesión del Kurdistán y la creación de un régimen chií en Irak que pudiese llegar a entenderse con Irán. De hecho, sería ingenuo atribuir la alta participación entre chiíes y kurdos exclusivamente a su celo democrático. En un caso, el del Kurdistán iraquí, el voto tiene un componente étnico; en el otro, sectario. El ayatolá Sistani había emitido convenientemente un decreto en el que advertían de que votar era un «deber religioso» (paradójicamente, el propio Sistani no pudo votar al no contar de momento con la ciudadanía iraquí). Votación sectaria Prueba de este carácter sectario o étnico de la votación en la mayor parte de Irak es que las principales coaliciones electorales se agrupaban por criterios de esta clase. Así, la Lista Iraquí Unida incluía tanto a los chiíes religiosos del clérigo Moqtada al Sáder, que se ha enfrentado con su milicia a los norteamericanos, y al secular (pero chií) Ahmad Chalabi, que ha estado a sueldo de ellos buena parte de su vida. Igualmente, la Alianza del Kurdistán reunía a los líderes rivales Barzani y Talabani, distintos en todo salvo en el hecho de ser kurdos. Paradójicamente, sólo la Lista Iraquí del primer ministro, entregado sin matices a la política norteamericana, y los antiguos baazistas, que boicotean las elecciones, representan una idea nacional de Irak. Una vez se conozcan los resultados, unos y otros podrían resultar los grandes derrotados.

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