El Burbia, el Eria y el Curueño, los más limpios en su cauce hasta llegar a las capitales de comarca
Según los estudios de la Universidad, los ríos más limpios de la provincia son «el Burbia, hasta llegar a Villafranca del Bierzo, el Duerna y el Eria», aunque estos dos últimos, ambos nacidos en el monte Teleno, queden materialmente secos en temporada de estío. Por el contrario, entre los más contaminados figuran el Cabrera, en la misma zona -cuya limpieza sería fácil con balsas de decantación y filtros naturales de vegetación para librarlos de los restos de las canteras de pizarra- el Sil en casi todo su trayecto por la provincia hasta desembocar en Orense, así como el Órbigo, aguas abajo de La Bañeza. Para el catedrático Estanislao Calabuig ninguno de ellos es irrecuperable, si siquiera en su peor tramo. «Pueden regednerarse todos, porque cada año llega agua nueva desde las cabeceras, si hubiera sufientes plantas depuradoras». «En los cauces medios», se añade, «sería relativamente fácil y en los bajos algo más complejo, pero todo depende de que las administraciones públicas quieran tomar en serio el problema y poner dinero, que es lo que lo condiciona todo a medio plazo y obliga a actuar según lo que se dispone». Según Calabuig, «ríos irrecuperables no hay ninguno y nosotros hemos hecho estudios sobre el tema en los que ya decíamos que lo difícil sería devolver la sanidad a las aguas subterráneas, que requeriría un proceso o tratamiento mucho más largo». Para limpiar los cauces Calabuig no es tampoco partidario de regularlos a través de embalses, salvo que sea imprescindible para el abastecimiento de agua a las poblaciones, «porque cada río, en invierno o en el estío es un ecosistema en sí mismo».