El Ayuntamiento reparte 300.000 euros entre 21 colectivos para alquileres, personal y programas
«Ninguna administración podría prestar directamente los servicios que ofrecen las asociaciones de enfermos crónicos y discapacitados en León», reconoce la concejala de Bienestar Social, Ana Guada, que ha sido testigo del «boom» del asociacionismo social en los últimos nueve años. La edil explica el crecimiento del sector en un intento de las familias y afectados de «vencer los obstáculos de la vida cotidiana, defender sus intereses y sus derechos», pero observa una «gran dispersión» en este tejido social por lo que se muestra partidaria de «aunar esfuerzos». El proyecto de «edificio solidario» que quiere promover el Ayuntamiento va en esa línea. Existen experiencias en algunas ciudades, entre ellas Zaragoza, en las que asociaciones que tienen en común ciertas necesidades (sobre todo rehabilitación) comparten instalaciones y profesionales con el fin de abaratar costes y obtener un mayor rendimiento. El presidente de Alle, Gumersindo Rodríguez, conoce la experiencia de la capital aragonesa y señala que además «verse todos también ayuda». Se trata, sin embargo, de un proyecto «muy verde» sobre el que ni siquiera se ha hablado con la Junta de Castilla y León a pesar de ser la propietaria de uno de los espacios que se consideran adecuados para agrupar a los colectivos sociales. Se trata del hogar Suero de Quiñones, de Armunia, que es propiedad de la Gerencia de Servicios Sociales. Hasta ahora, en León cada colectivo trabaja por su cuenta -cuando no en oposición a otros que operan en el mismo campo- y ni siquiera se logró que las escuelas del Cid fueran compartidas por la Hermandad de Donantes de Sangre y Cruz Roja, a pesar de que esta última conservará en la avenida Alcalde Miguel Castaño el chalé de la Fundación Chicarro-Canseco. El Ayuntamiento tiene contactos con 35 asociaciones dedicadas a la atención de enfermos crónicos y discapacitados y convenios de colaboración -300.000 euros en total- con 21 de ellas que cubren desde el «pago de rentas de locales, personal a programas finalistas como el programa de respiro familiar de Aspace y el de atención domiciliaria de la Asociación Española contra el Cáncer». Además cede locales en sus centros de acción social y otros edificios municipales. «El Ayuntamiento, en algunos momentos, está asumiendo competencias de sanidad que se mezclan con lo sociosanitario», indica la concejala, pero reconoce que «gracias a estas asociaciones tenemos interlocutores para poder acceder a los problemas de los ciudadanos».