El único Pontífice que pidió perdón por los pecados del clero
Si el Concilio Vaticano II -finalizado en 1965- marcó una aproximación a los fieles de una Iglesia que siempre se había mantenido distante, Juan Pablo II dio un paso más y algunas de sus actuaciones representaron una auténtica cura de humildad de toda la institución de la Iglesia. En un gesto sin precedentes Juan pablo II pidió disculpas en diversas de forma oficial y con la más absoluta solemnidad por los pecados del clero, de la Iglesia y también en nombre de la cristiandad. Como polaco que conoció de cerca los horrores de la Segunda Guerra Mundial, en 1998 pidió disculpas a los judíos en nombre de todos los cristianos que no ejercieron como debieron el amor al prójimo y no detuvieron las persecuciones nazis. Juan Pablo II reiteró en varias ocasiones que la Iglesia tenía que postrase ante Dios e «implorar perdón por los pecados pasados y presentes». Y con motivo del año Jubilar del 2000, por primera vez en la Historia un pontífice pidió perdón por los errores de la Inquisición, por imponer la religión con la sangre, como en el caso de las cruzadas, por la división de los cristianos y por haber atacado a la dignidad de la mujer.